El Comentario

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CARLOS GARO

COLABORACIÓN

Valorar a los músicos

Carlos Garo Carlos Garo

Rectificar es de sabios, así que hay que celebrar que Mahou haya retirado el anuncio de su campaña #UnSaborMuyGrande en la que una banda de rock cobraba sus honorarios en botellines de cerveza en vez de dinero. Sin embargo, esta campaña es solo la punta del iceberg de un problema arraigado en nuestra sociedad: la cultura está infravalorada.

Para que nos hagamos una idea, según el Observatorio de la piratería y hábitos de consumo de contenidos digitales, en 2016 la piratería equivalió a 1.783 millones de euros. El 26% de la piratería afecta a la música. En otras palabras, en 2016 se consumieron de manera ilegal 1.661 millones de contenidos musicales. Ante este problema persistente, las actuaciones en directo han sido un balón de oxígeno para que los músicos pudieran sobrevivir con su trabajo. Pero esta posibilidad también está en crisis.

Un músico dedica miles de horas a formarse en un instrumento. Lejos de la visión idealizada del artista pasado de vueltas y tocado por una inspiración casi mágica, la disciplina, el esfuerzo y el trabajo son su pan de cada día. Además, un músico profesional tiene que pagar impuestos y facturas como todo el mundo. Un músico genera actividad económica al rodearse de un equipo de editores, distribuidores, diseñadores, community managers, agencia de comunicación y sello discográfico, además de alquilar salas de ensayo, locales, etc.

Si los músicos cumplen con sus obligaciones, ¿por qué una parte de la sociedad se niega a cumplir sus obligaciones con los músicos? Es injusto que los artistas sean ninguneados hasta el punto de no percibir una remuneración económica por su trabajo. En países como México un músico tiene la misma consideración que un médico, pero no sucede lo mismo en España.

¿Os imagináis un país en el que la música se apagara? Fiestas sin música, celebraciones en silencio, una sesión de running sin nada que escuchar en el mp3, la canción de cuando unos amantes se conocieron que ha dejado de sonar… La música nos hace sentir, vibrar, emocionarnos, relajarnos, energizarnos, bailar, enamorarnos, llorar. Si la música nos da todo esto, ¿por qué no valoramos a sus autores?

Por Carlos Garo, músico toledano

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