22 de septiembre de 2019
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El Comentario

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MIGUEL ÁNGEL SÁNCHEZ

Vascos, el barco de la demagogia

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Miguel Ángel Sánchez

Hay un barco que hemos pagado entre todos, vía esa institución anacrónica llamada Diputación, y que se pudre sin que nadie le quiera en Ribadeo, provincia de Lugo. Nos costó a los toledanos 344.850 euros, y anualmente pagamos otros 4.000 de amarre; lo pensaron los que gobernaban antes para el río Huso, embalse de Azután, río Tajo, extremo occidental de la frontera toledana; y los que gobiernan ahora han dicho que no, que mejor usar el asunto para cargar contra los de antes. Los de antes en la Diputación eran el PP, los de ahora son el PSOE con la vista gorda de Ciudadanos e IU. Es el juego político, y ya sabe, paga usted la fiesta.

Fui muy crítico con el proyecto en su gestación. El PP redactó un proyecto a la carta, que con la excusa de comunicar la ciudad de Vascos desde el Tajo, de facto lo que implicaba era conseguir el viejo sueño de los dueños de la finca por la que transita el actual camino de acceso a la ciudad hispanomusulmana: cerrarlo, dejar de lado la vía lógica, natural y accesible, pasar de las instalaciones de Navalmoralejo, y desviar por el Huso un acceso muy limitado. Una estrategia adobada con mucha prepotencia por parte del entonces poder omnímodo de un Partido Popular que pensaba que nunca se iba poner el sol. Se saltaron a la torera todo lo que se puso por medio, y los tribunales pusieron el asunto en su lugar: las expropiaciones del embarcadero no se ajustaban a Derecho. Luego llegó el cambio de gobierno en la Diputación, y el rival político usó el asunto para atacar. Adiós al barco, al centro de interpretación, la ciudad de Vascos sigue prácticamente cerrada todo el año, y la maldición política cayó de nuevo sobre el maltratado y despreciado territorio jareño. Y recuerde, usted paga toda la fiesta.

El embalse de Azután se extiende sobre 1.200 hectáreas. Mil doscientas hectáreas, es decir, doce millones de metros cuadrados, que se dice pronto; de los que no son navegables sólo por cautelas ambientales, aproximadamente cien mil, unas diez hectáreas que corresponden con la zona del río Huso, la entrada desde el mismo a la ciudad de Vascos. Es decir, menos del 1 % del conjunto del embalse. El resto, el 99%, es perfectamente navegable con la embarcación. Tan navegables como lo son el resto de embalses del Tajo, incluidos los Extremeños, Cedillo y Alcántara, que año tras año amplían las rutas y el impacto económico en los municipios limítrofes, incluido el parque nacional de Monfragüe. Aquí, en el embalse de Azután, desde Talavera la Nueva hasta Azután y Aldeanueva de Barbarroya, pasando por Calera y Chozas y Belvís de la Jara, nada de nada. Tenemos uno de los espacios naturales y culturales más impresionantes de la región, con inmensos garceríos en las islas, algunas de las densidades de aves invernantes y estivales más destacadas de la cuenca del Tajo y de España; con yacimientos arqueológicos sobresalientes como el propio Vascos, el Cerro de las Mesa en Alcolea, el vado del Jébalo, Ciscarros... Pero nada.

Me da asco el uso prepotente de la política, y el desprecio de los recursos económicos y su utilización tan pervertida. Pero lo que más me duele es que se someta a una comarca deprimida y olvidada, al capricho de unos y de otros. El barco de Vascos debería estar en el embalse de Azután, navegar desde Talavera la Nueva y Las Herencias hasta el propio muro del embalse, entretenerse en las colonias de garzas, detenerse en puntos concretos para admirar y conocer la riqueza cultural ribereña, promocionando todo un tejido turístico ligado a los municipios del entorno. Pero no, que aquí lo que se trata es seguir haciendo daño al rival político, sin importar lo más mínimo el daño que se infringe a los pueblos que teóricamente se administran.

Así que cada vez que usted oiga lo del barco de Vascos, el mantra de la enésima subasta fallida con una baja brutal sobre su coste de fabricación... sepa que ese barco debería y podría estar navegando en el embalse de Azután, frenando la brutal despoblación de la Jara, creando riqueza, y poniendo a los pueblos en el mapa; y que los verdaderos responsables del dispendio son los que antes y ahora, han permitido y permiten esa situación. La demagogia manda. Y usted y yo pagamos, como siempre.

Miguel Ángel Sánchez. Presidente de la Plataforma en defensa de los ríos Tajo y Alberche de Talavera de la Reina

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