El Comentario

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Alberto González

Hacer un colegio de élite con dinero público

Alberto González Alberto González

En los comienzos de la democracia, y en referencia a la educación, había cierto déficit de centros para poder escolarizar a todos los alumnos, y por tanto, los gobiernos de turno consideraron que como la red pública no era suficiente, sería necesario una red de colegios concertados que dieran cobertura a la demanda existente y a la vez mejorar en todo lo posible la red pública.

La idea además de necesaria era acertada, pero esos centros concertados debían no pasar ciertos límites y nunca sustituir a la red de centros públicos. Lo cierto es que se escapó de las manos la situación, derivando en ciertos caprichos de algunos centros que se pasaron a una élite en la que también colaboraron de forma interesada  grupos de ciudadanos que veían ahí una oportunidad entre el centro privado y el público para conseguir sus propósitos.

Cuando se decide subvencionar a los centros, no todos aceptan la oferta, y hay centros que consideran que van a perder ciertas cuestiones que tienen y entienden que no les conviene, pasando a ser colegios totalmente privados, nada que objetar, es lo más honrado, no quiero subvención y mantengo el ideario.

A raíz de la subvenciones, empiezan a proliferar por la geografía española grupos de profesores que hacen cooperativas de enseñanza, en consonancia con la nueva normativa, junto con los centros de titularidad individual, reciben ambos las subvenciones correspondientes, así como aquellos de titularidad de confesiones religiosas.

La idea de quienes constituyen esas cooperativas es la de tener su propio trabajo y hacer un servicio público al estado, al igual que otros centros, pero mira por donde, ciertos colegios consideran que les viene muy bien la subvención del estado y además cobrar matrícula y una cierta cantidad al mes. Estos cobros producen instantáneamente una selección del alumnado, pues ciertos padres con un determinado nivel económico consideran que les gustaría llevar a sus hijos al privado no pueden, pero aquí encuentran la oportunidad de que con menos dinero está al alcance un centro de élite ya que a él no podrán acceder alumnos con pocos recursos, dejando fuera a minorías y muchos  inmigrantes y, por tanto, sus hijos ya no estarán en un centro con ese tipo de alumnado.

Ya tenemos un colegio de élite, con dinero del estado, en el que el tipo de alumnos citados anteriormente, migrantes y minorías, no puede acceder, y es más, alumnos con ciertas deficiencias tampoco  acceden por diversas razones. ¿Qué ocurre? Que nos encontramos que el grueso de la escolarización de alumnos con dificultades económicas y de otro tipo se encuentra escolarizado en la red pública, y esos centros concertados se han convertido en un centro para ciertas élites y con dinero público.

La ley Celaá no va a dejar fuera a la concertada, lo que intenta es vigilar esas cuestiones y abusos que se producen, cosa que la administración tenía que haber hecho y nunca hizo, pasó a pesar de que era consciente de la situación.

Se están diciendo muchas mentiras sobre la nueva ley de educación, mentiras interesadas, y los bulos campan a sus anchas por lo medios de comunicación por gente interesada, que así lo hace en virtud de mantener unos intereses que nada tienen que ver con lo que es una educación en libertad y de calidad.

Se habla de que no hay libertad para la elección de centro, es una falacia, cualquier padre es libre de elegir el centro que considere oportuno, pero dentro de un baremo lógico, y claro, con una puntuación perfectamente determinada para poder acceder. Lo que no puede ser es tener un centro en cada esquina porque eso cualquiera lo considera absurdo, es más, cuando se solicitan varios centros a la hora de la matrícula se hace por preferencia, y prácticamente en un porcentaje muy alto consigue plaza en el primer centro elegido.

Siguiendo con estos colegios que se quieren formar con las élites, hay un tema que me resulta extraño,  y es que se habla mucho de que van a desaparecer los centros de educación especial, cosa incierta, lo que pasa es que el estado quiere una normalización de estos alumnos dentro de lo que sea posible, normalización que ya se ha llevado a cabo en algunos  centros, pero estos centros concertados, tal vez crean que se les van a endosar a ellos esos alumnos y desde luego prefieren que estén en centros especiales. Está claro que también deberán entrar en ese proceso, al igual que los públicos, y aquellos alumnos que sea  imposible cierta normalización, permanecerán en los centros especiales.

La ley Celaá, debe de poner coto a estas disfunciones, y también a cualquier tipo de segregación del alumnado, y no permitir que el dinero público sirva para hacer centros de élite y discriminar a los alumnos. Es muy sencillo, si alguien quiere enseñanza privada que se la pague, pero pretender que te la paguen y hacer de tu capa un sayo y un negocio no está en los anales de la moral.

Un informe de 2011 del Consejo de Europa, constataba que “los colegios concertados rechazaban habitualmente al alumnado gitano y migrante”.La institución pidió a nuestro país que revisara “el método de admisión” en centros públicos y privados concertados para lograr “una distribución equitativa”.

La nueva ley tiene que “velar para evitar la segregación del alumnado por razones socioeconómicas o de otra naturaleza”. España es el sexto país de Europa con más segregación escolar. En España para acabar con la segregación “habría que cambiar el 31% del alumnado más vulnerable  de unos centros a otros”. La comunidad de Madrid tiene los peores datos. Si Madrid fuera un país, sería el segundo de Europa con mayor segregación escolar, solo superada por Hungría.

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