23 de octubre de 2019
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El Comentario

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ALBERTO GONZÁLEZ

La España de los incendios y de las inundaciones

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Alberto González

Entre la España vaciada, la de los incendios e inundaciones, a mi juicio todo tiene una cierta relación, lo llevamos claro,  si no se ponen soluciones, los problemas irán a más. Ya escribí sobre la España vaciada y ahora toca la de los incendios e inundaciones, cuyo problema es tan grave o más y que como digo, en cierto modo está también relacionado con esa España vaciada porque aquellos habitantes que había anteriormente ya se preocupaban de tener limpios sus arroyos y montes mediante una limpieza selectiva de ellos porque en esa limpieza les iba, en muchos casos, su subsistencia, ya que debían tenerlos en las debidas condiciones para sus cosechas, huertos y ganado que pastaba en sus fincas.

Hoy ya no existe esa mano de obra y tanto montes como arroyos, ríos y otras fincas están prácticamente abandonadas, y lo que es peor, en muchas ocasiones si el dueño quiere proceder a su limpieza se encuentra que está limitada pues, por unas razones u otras, no puede tocar ciertas plantas, plantas que en la mayoría de las veces no son útiles para nada y se deja que crezcan no sabemos para que.

No es de extrañar que durante los meses de calor tengan lugar esos incendios, provocados o casuales, es lógico que esto ocurra pues nuestros montes, en la mayoría de los casos, están hasta los topes de maleza hasta tal punto de que en zonas de bosque mediterráneo donde abundan las retamas, encinas, enebros, tomillos y zarzas el ganado tiene que hacer trochas para poder buscar comida y si alguna res muere por ciertas circunstancias hasta que los buitres no la detectan no es encontrada por los dueños y las praderas donde solían pastar están llenas de zarzales que no se sabe para que se les protege y si por casualidad están en el cauce de un arroyo ya no hay ningún tipo de fauna porque ese arroyo está seco. Hay que seleccionar aquella flora que verdaderamente sea beneficiosa, no todo salvaje, así se da pábulo para esos incendios que en ocasiones la intencionalidad con que se producen lleva aparejada una cierta especulación de intereses extraños.

Hay que limpiar los bosques españoles, hacerlo en las debidas condiciones, saber que es en realidad lo que representan y el papel que deben desempeñar para que el ciudadano disfrute de ellos y entienda que son necesarios para nuestra salud y se aprenda a cuidarlos, sin hacer de ellos un basurero.

Si la situación en la que se encuentran nuestros bosques no es la más adecuada, no digamos lo que ocurre con esas construcciones especulativas que se hicieron en los cauces de arroyos y cerca de los ríos, ahora pasa lo que pasa y que no es de extrañar  de que, en algunos casos, se produzcan esas inundaciones, independientemente de que cuando se producen esas lluvias sea imposible su contención pero mucho sí se podría haber evitado. Ya me decían algunos mayores del lugar que “ciertas construcciones que se habían realizado en una parte del pueblo, no era de extrañar que en algún momento que lloviera como era debido fueran arrastradas por la lluvia porque eso era en realidad el cauce de un arroyo” y así ocurrió en el momento en que la lluvia fue normal y es que se ha especulado mucho, se ha permitido todo y en muchos lugares pasa de todo.

Ciertamente que las catástrofes son catástrofes, pero no es menos cierto que ha habido y hay mucho abandono  y especulación y no todo vale, o se pone remedio o la cosa irá en aumento y todo lo evitable debe ser evitado, lo imposible no se puede.

Cuidar nuestros bosques, ríos, arroyos y nuestro patrimonio es obligación de todos, cada cual en el grado que corresponda, el no hacerlo es una irresponsabilidad, mayor según el grado de capacidad que se tenga para poder evitarlo, si no lo hacemos llegará un momento en que las cosas tengan poco remedio o el remedio sea demasiado costoso. No es de recibo que tengamos ríos que son cloacas, arroyos basureros y bosques peligrosos, más preparados para el incendio que para el disfrute.

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