El Comentario

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Eusebio Cedena

EL LADO BUENO DE LAS COSAS

Tres grandes historias muy entretenidas para tiempos de confinamiento

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El gran Jimmy McGill y la adorable Kim Wexler

Lo confieso. Reconozco mi adicción nocturna y entusiasta a “Better Call Saul”, la serie precuela de “Breaking Bad” protagonizada por Bob Odenkirk en el papel del gran Jimmy McGill y con un reparto estelar en el que sobresalen la magnética Rhea Seehorn y un inmenso y personalísimo Jonathan Banks, entre otros actores de gran talla interpretativa como Michael McKean. Qué personajes tan adorables y bien construidos, llenos de aristas y matices, tan lejos del pensamiento único y la superficie plana. Y qué buena serie con mucha miga: excelente para tiempos de confinamiento y disfrute doméstico en tirones de tres en tres. Manual para sobrevivir en un mundo poco hospitalario. Si te gustó “Breaking Bad”, ésta tal vez sea mejor. No puedes dejar de verla: el contagio vendrá por la fuerza de las historias cruzadas y la pasión de unos tipos absorbentes ante los que no existe la indiferencia. Jimmy McGill es un personaje arrollador y complejo, tan pícaro y tramposo como seductor, eternamente rompiendo entre la comedia y el drama y de cuyo hipnótico flequillo no podrás escapar, enternecedor y aborrecible a la vez. Tan chapucero como listísimo, pero un tipo nada vulgar en lucha contra sí mismo por la supervivencia y, claro, por un poco de amor. Los personajes de la maravillosa Kim Wexler y Mike Ehrmantraut cierran un trío de ases protagonistas sin un gramo de desperdicio. Tres claves: un guión sencillamente magnífico, una gran dirección y una soberbia interpretación de los actores. Con Kim y Jimmy te vas a divertir.

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Philip Kerr y la novela negra

A un escritor de novela policíaca hay que pedirle una buena historia, que esté bien escrita y que, además, sea muy entretenida y misteriosa para el lector. Que fascine y enganche. Todo eso lo tiene en grande el británico Philip Kerr, prematuramente fallecido hace ahora un año a la edad de 62 y autor de una larga y magnífica serie de novelas protagonizadas por el gran Bernie Gunther, un detective meticuloso en la Alemania nazi y la Guerra Fría y un prodigio de la investigación negra y criminal. Cínico y soberbio personaje. Puede empezarse a bocajarro con “Si los muertos resucitan”, tal vez su libro más aclamado. Philip Kerr, más allá de la trama policial, construye en sus novelas una recreación histórica de la época y las ciudades europeas y le da a todo este universo un ambiente tan turbio y oscuro como el tiempo del que escribe, negro, desesperanzado e incierto. Y muy peligroso, también para el propio Gunther. En la mejor tradición de las grandes historias de espías, cualquier novela negra de este enorme talento escocés es un placer para la lectura y un gran antídoto contra el virus del confinamiento en este obligado tiempo infinito. Una gozada.

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David Gilmour y el mejor solo del mundo

¿Es Pink Floyd la mejor banda de rock de la historia? No tengo ni idea, ni tampoco me importa mucho, pero lo que sí es seguro es que se trata de uno de los tres o cuatro grupos con mayor número de buenas canciones en la historia de la música popular. Pink Floyd son inagotables, como los Beatles, como Bob Dylan y algunos más. Un género en sí mismo. Una banda tan innovadora y creativa que rompió todos los muros y marcó un antes y un después. Momento estelar en el universo musical de nuestro tiempo, dentro y fuera del Reino Unido. Medio siglo después y para siempre. Y aquí aparece el gran David Gilmour, un músico integral, polifacético, único y maravilloso, que toca la guitarra como nadie la toca y que ha fabricado algunos de los mejores solos que se hayan escuchado jamás. Lamento irme al ejemplo tal vez más tópico y evidente, pero es que me gusta a rabiar la poética y extraña “Confortably numb”, con esa letra enigmática y oscura, magia que nace tan adentro: el niño ha crecido, el sueño se ha ido, y yo me he quedado confortablemente paralizado. Dormido. Ese solo largo y profundo, tan personal, tan inmenso e intenso, resume lo mejor de Pink Floyd y hace de Gilmour un punto y aparte y uno de los músicos contemporáneos más influyentes y adorados de nuestra era. Si te aburres encerrado y quieres escuchar algunas buenas canciones inolvidables, aquí tienes un filón de cañonazos.     

 

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La luz de Pepe Castro y la inolvidable tarta de cerezas del agente Dale Cooper

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