El Comentario

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MANUEL JULIÁ

Los unos o los otros

Manuel Juliá Manuel Juliá

Veamos. Porque es un tema complicado. Corre uno el riesgo de ser expulsado a una trinchera en cuanto diga algo que no espera oír el contertulio. Si por ejemplo manifiestas cierto ardor por España, no con ello abrazando cierto nacionalismo español de sacristía y peineta, de capitalismo cascajo o memoria militar, sino solo porque viendo el presente sientes que amar a un país es querer mejor sanidad, educación y bienestar para tus ciudadanos, aun así puedes ser llamado facha, franquista o yo que sé más, como si acabaras de salir de una negra caverna anclada en la historia. Solo por decir que amas España ya eres sospechoso para cierta gente de todo esto, y quizá de mucho más. Qué más dan las razones. Lo importante son las pasiones. Las que cada uno tiene como las únicas cierta y convierte en iconos indestructibles en el altar de su corazón, y de sus conmilitones.

Y si a otros dices que esta España aún no parece haberse creído ser plurinacional, a pesar de las amplias transferencias a las comunidades autónomas, porque en unas partes no se respetan en profundidad el ser de otras partes, y que además España por climatología, costumbre e historia es muy diversa, y nada tiene que ver, en muchas cuestiones, alguien de Murcia con alguien del País Vasco o Cantabria o Cataluña pues te destierran a otra trinchera, en este caso la que está al lado de los nacionalistas o separatistas, y te llaman colaborador, tonto, sosaina o yo qué sé más. Si además añades que no te gustan los toros, ni las castañuelas, ni la caza y al cabo casi nada de esa llamada España Cañí, pues de pronto eres culpable de la partición de España.

Hay gente que se cree que solo hay una España y gente que cree que no hay ninguna. Gente que piensa que la única España que hay es la que él siente, y gente que piensa que no hay nada de España en ella, cuando se está refiriendo a una España que odia pero que no es la única que existe. Martín Ferrand decía que España es un todo lleno de partes y unas partes que no saben ser todo. Por supuesto que es cierto. Más que nada porque ser todo significa aceptar a los diferentes dentro de lo que uno es. Se podría decir que ahora hay dos Españas, la de los que se quieren ir y la de los que se quieren quedar.

Lo que pasa es que así como la primera es unitaria, la segunda es compleja pues no todos están de acuerdo en qué es España. Unos porque solo sienten la suya, y otros porque no sienten la que sienten los primeros. Se podría decir, parodiando a Jovellanos, que la nación agoniza en manos de unos o de otros. Los que la aman más que nadie, pero no la pueden ver como es, y los que la odian cuando es como los otros sienten. Vamos, que como decía Vázquez Montalbán, esto sigue siendo una síntesis de Arniches y Valle Inclán.

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