El Comentario

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Alberto González

Yo me quedo en casa

En realidad no sabia que título poner a este pequeño artículo, pero pensándolo bien no está mal repetir las cosas hasta la saciedad en un momento tan grave como este en el que se ponen en juego muchas vidas humanas, porque hay que entender que estamos en guerra, una guerra en la que el enemigo común es de todos y contra todos y hay que luchar con las armas apropiadas para vencerle, no es una guerra convencional con carros de combate, misiles… Es una guerra en la que el enemigo es invisible, se cuela por cualquier sitio y por tanto el maldito “bicho” es muy difícil de detectar, por ello tendremos que hacer casos de aquellas medidas que se tomen para derrotarlo más pronto que tarde.

Está claro que las guerras del futuro se van a plantear en estos términos, y por tanto, se tendrán que buscar nuevas armas para luchar contra esos virus malignos, y no cabe duda de que para ello se tendrá que reforzar los sistemas sanitarios públicos de las naciones, pues será la forma de atajarlas de forma eficaz y en la que la población entera tenga las mismas posibilidades, sin dejar a nadie atrás  por su color, riqueza o pobreza, si no es de esta forma solidaria se puede pensar que la humanidad ni ha aprendido ni aprenderá.

No es hora de oportunismos ni de que cada cual tome el camino que le parezca, si no se va a una unión necesaria estaremos retrocediendo y no derrotaremos al “bicho” en las mejores condiciones, no se puede quedar gente atrás por el egoísmo de otros y el populismo al que se puedan arrimar algunos para sacar partido de la situación.

No olvidemos que estamos en guerra y en la guerra hay que luchar y al igual que alguien cuando luchaba en primera línea y desertaba poniendo en peligro al resto de la compañía, batallón regimiento… También aquí todos debemos estar a lo que se nos diga, pues al igual que ahora sanitarios y todas aquellas personas que tienen que trabajar y por tanto estar en primera línea para salvar vidas, hemos de ser conscientes de que los demás no podemos desertar e irnos de fin de semana poniendo en peligro las vidas de otros, esa deserción es una irresponsabilidad de quienes la llevan a cabo y no está mal que sea castigada, aunque es una pena que se tenga que llegar a esa situación, pero tal vez sea la única alternativa. Es la hora de ser patriotas sin distinción de colores y ese patriotismo se demuestra arrimando  el hombro, sin excusas, es la mejor manera de salir de una situación desconocida y complicada.

Es tremendo el llamamiento que se está haciendo a la población por parte del gobierno, las fuerzas del orden y los medios de comunicación, nadie puede decir que no se ha enterado o que no sabe lo que pasa, hasta los niños están perfectamente concienciados de lo que pasa, son más listos y responsables de lo que pensamos y son esponjas a la hora de entender que algo raro está ocurriendo, y que las cosas no son como antes porque no pueden salir a los parques, pasear con sus bicicletas o jugar al balón, entienden que deben estar en sus casas porque algo pasa y no hace falta explicarles las cosas constantemente.

Ahora recuerdo algunas conversaciones que he tenido en el pasado con gentes que decían que los que estaban en la cárcel gozaban de muchos privilegios, que si tenían televisión, que si tal y que si cual, en realidad venían a decir que se encontraban bien; sería interesante que cuando esto pase hablen del confinamiento en casa, yo sé que ya hay gente que lo está pasando mal y protesta, esa gente tendrá que valorar lo importante que es la libertad que es lo que falta en la cárcel por muchas comodidades que tengan, no perdamos esa  libertad, hagamos lo que nos dicen, no pongamos en peligro la vida de otros por un acto irresponsable, si lo hacemos seremos cómplices de que esto dure más de lo debido, y que se entienda que este confinamiento es necesario, y tal vez una de las armas potentes junto con otras para salir victoriosos y que no se vengan diciendo sandeces como que en la cárcel se está bien y ahora nos quejamos con un confinamiento que no es comparable, es una forma de romper ciertos tópicos absurdos.

Ya digo que las guerras del futuro se van a librar contra virus cada vez diferentes y si ahora no aprendemos a defendernos se pasarán calamidades cada vez peores.

Para ir terminando recomiendo para estos días la lectura de la obra de José Saramago “Ensayo sobre la ceguera” de la que Juan José Millás dice lo siguiente: “Hay novelas que después de leídas continuarán iluminando túneles en la conciencia, abriendo puertas de habitaciones a las que no nos habíamos asomado pese a estar dentro de nosotros”. Aquí lo dejo.

Acuérdate de que si desertas de tus responsabilidades pones en peligro tu vida y las de los demás.

YO ME QUEDO EN CASA.

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