El Comentario

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Alberto González

En busca del centro

Alberto González Alberto González

En estos momentos de la partida aún no hay ningún partido que represente ese centro político tan deseado, centro que yo nunca he sabido en lo que consiste, es más, creo que no existe, tal vez puede que sea ese lugar al que todos quieren viajar sin saber el sitio del destino, ni tampoco ese lugar en que  las ideas sean tan claras que permitan hacer una política que se pueda diferenciar de otros partidos que sean de derechas o izquierdas, ese centro es la indefinición que, en realidad, sirve para muy poco en la sociedad española.

Voy a intentar hacer un pequeño  recorrido por ese viaje al centro, recorrido que se inicia en las elecciones de 1977, con la UCD de Adolfo Suárez, un partido de conveniencia para un momento determinado que sirvió para  canalizar unas elecciones fundamentales para la democracia española, pero que de centro solamente tenía el nombre, pues era un conglomerado de ideas para salir del paso.

Desaparecida la UCD, Adolfo Suárez funda el CDS, un partido de centro según el creador, que tal vez podría haber funcionado porque Suárez era una persona de prestigio, pero los acontecimientos y la polarización que se empezó a dar en la política española frustraron ese nuevo partido.

Y aparece un nuevo intento de constituir un partido de centro, y nada más y nada menos que la artífice es una persona como Rosa Díez y su UPyD, un partido, que nace desde una especie de revancha de su creadora que pierde unas elecciones internas en el PSOE y busca un nuevo espacio político, y un nuevo partido con el que fracasa.

Ahora, se dice que tenemos un nuevo partido de centro llamado Ciudadanos. Ciudadanos ni es nuevo, ni es de centro, y no se sabe lo que en realidad es. Ciudadanos, ya llevaba años existiendo en Cataluña, donde nació y donde va a empezar a morir, si las encuestas no se equivocan.

Ciudadanos vino a renovar la política, tuvo una ocasión de oro y no supo aprovecharla, y aunque está gobernando en coalición en algunas comunidades, su protagonismo va a ir disminuyendo cada vez más hasta  su desaparición, o su irrelevancia, y es que desde el odio y el rencor hacia una persona no se puede construir un partido, y a las pruebas me remito, hay que ver las actuaciones de Rivera, Arrimadas y una serie de políticos que dicen representar ese centro que consideran a un presidente de la nación enemigo, cuando en política lo que hay son adversarios.

La moción de censura de Vox, ha aclarado algunas cosas, y una de ellas es que el discurso de Casado, a quien realmente ha dejado fuera de juego ha sido a Ciudadanos, ha ocupado su espacio y les ha dejado con las vergüenzas al descubierto, y Arrimadas en un discurso de poca enjundia ha sido muy floja con la ultraderecha, ha demostrado  estar mas cerca de sus postulados, es el auténtico partido veleta que no se sabe si va o viene, si está o no está, a que juega, y con una tendencia clara de derechas, ahí está la foto de Colón, ahí está con qué apoyo gobiernan en Murcia, Andalucía o Madrid y como en las encuestas siempre se habla de las tres derechas.

El centro que dice ser Ciudadanos es una quimera, es un quiero y no puedo, o un si pero  no, en España es algo que pudo servir para mucho, pero ha servido para poco y acabará por no servir para nada en poco tiempo. Ciudadanos nació en Cataluña y en Cataluña empezará a morir, sus dirigentes no supieron hacer política de verdad, se enredaron en lo que no debían y que eran cuestiones estériles para los ciudadanos, de ahí ese camino que han tomado hacia la destrucción ellos solitos, nadie les ha empujado, su torpeza les llevará a la nada y tal vez un punto de soberbia les ha sobrado, pues en política hay que saber estar, y ese saber estar les ha faltado porque se han creído, en muchos momentos, estar por encima de lo que en realidad no estaban.

El centro en  España se ha intentado crear desde distintas posiciones y la actuación de Ciudadanos ha sido el mayor fracaso de un partido que podría haber jugado un gran papel en la política española, pero se creían que podrían sustituir al PP, y no calcularon que el PP es un partido lo suficientemente arraigado en la sociedad  con implantación en casi todos los pueblos y ciudades de España.

Ciudadanos quiso volar más alto de lo que la gente le subió en las elecciones de abril de 2019, y no se dieron cuenta de que tenían mal de altura, y cuando así lo vieron ya era tarde, el globo se desinfló y cayó con tal fuerza que ya les será muy difícil volver a coger altura. Se han quedado anclados en un nivel tan bajo que sólo cabe esperar su desplome definitivo.

Algunos, no llegaremos a comprender el papel que pudieron hacer después de las elecciones de abril, pergeñando un gobierno de coalición con el PSOE, que seguramente  les hubiese dado grandes réditos electorales y una estabilidad a España, pero esa obsesión contra Pedro Sánchez no les dejó ver con claridad, y lo peor de todo es que en realidad demostraron que no son de centro, son un partido de derechas presto a gobernar con PP y Vox cuando la oportunidad se presenta, por tanto,  su cortedad no ha permitido a sus dirigentes ver el camino, o estos lo ignoran y prefieren inmolarse, pues así dejaran de construir un partido de “centro” que otros seguirán buscando para esta España que tanto necesita de líderes responsables en un tiempo de pandemia.

Con el tiempo veremos como va evolucionando la política española, pero no es de extrañar que se vuelva en un periodo de tiempo, más o menos largo, otra vez a un bipartidismo, si no como el que se vivió en la transición, si muy parecido, y todos estos viajes al centro queden como un experimento fallido y lo más parecido a una anécdota.

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