El Comentario

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Julio FERNÁNDEZ-SANGUINO FERNÁNDEZ

Una visión poética de la Batalla de Talavera de 1809 

Dibujo de Juan Ruiz de Luna del lugar donde se produjo la Batalla de Talavera Dibujo de Juan Ruiz de Luna del lugar donde se produjo la Batalla de Talavera

La Batalla Talavera, suceso que tuvo lugar en las inmediaciones de la ciudad los días 27 y 28 de julio de 1809 entre los ejércitos combinados anglo-españoles y las fuerzas napoleónicas, alcanzó una gran relevancia informativa en aquellos momentos, especialmente en la prensa española e inglesa, que haría que la noticia se difundiese ampliamente y diera la vuelta al mundo. Posteriormente, la batalla ha impulsado numerosos textos a lo largo del tiempo que relatan detalladamente ese acontecimiento histórico. 

Por otro lado, la fama de los combates daría lugar a uno de los motivos de mayor inspiración literaria de la Guerra de la Independencia o Peninsular. En el libro “Poemas a la Batalla de Talavera de 1809” editado por la Universidad de Oviedo, Institución pionera en este tipo de investigaciones, se analizan las sesenta y siete composiciones recopiladas que están relacionadas con el hecho histórico tratado, algunas de ellas de relevantes poetas románticos de España y de Gran Bretaña, naciones en las que la batalla tuvo una especial repercusión. 

La victoria en Talavera trascendió igualmente por el resto de Europa y muy especialmente en Portugal, dada su importante participación en la lucha contra los franceses junto a los ejércitos británicos, lo que generó igualmente referencias en poemas del país vecino. Del mismo modo, la belleza de algunas de las poesías publicadas hizo que se difundieran versos alusivos a la batalla en lugares tan lejanos como Canadá y Estados Unidos o se citase por su relevancia en Australia. 

Las composiciones recogidas en el estudio indicado se pueden considerar como un claro ejemplo de poesía de guerra, con textos que aportan una visión poética del suceso e ilustran al lector, por otro lado, sobre las diferentes etapas de la guerra dentro de su contexto histórico. 

La Batalla de Talavera se valoró inicialmente como una gran victoria anglo-española, consiguiendo por ello el general del Ejército de Extremadura Gregorio de la Cuesta la Gran Cruz de Carlos III y el comandante en jefe británico sir Arthur Wellesley la distinción de vizconde de Wellington, título por el que sería popularmente conocido a partir de entonces. 

Ante la repercusión inicial de la batalla, los primeros poemas aparecieron en los periódicos de España y de Gran Bretaña nada más conocerse la noticia. Sin embargo, después de la Batalla de Talavera se produjo el repliegue de las fuerzas combinadas anglo-españolas hacia el oeste de la península Ibérica, fracasando en aquellos momentos el segundo intento de expulsar a los franceses de nuestro país. La nueva situación militar causó preocupación en el Reino Unido, ya que estaba aún reciente el primer fracaso que había desencadenado el reembarco en Coruña de las tropas británicas a mediados de enero de 1809. 

La delicada situación que se generó en Gran Bretaña tuvo su reflejo en el pesimismo mostrado en composiciones que se crearon por entonces. Ahora bien, las numerosas críticas surgidas por la campaña que se estaba llevando a cabo en la península Ibérica hicieron que el gobierno británico intensificase las medidas para hacer cambiar la opinión pública. Una de ellas, fue implicar a los mejores escritores del momento en la causa contra Napoleón, consiguiéndose así una de las mayores etapas de esplendor literario en lengua inglesa. 

En este contexto, la Batalla de Talavera se siguió considerando como una gran victoria y se utilizó su aureola para fundamentar la lucha contra los franceses. En la fase final de la guerra, se citó a la batalla junto con otras victorias que se iban consiguiendo en España con especial mención a los militares intervinientes, fundamentalmente a Wellington. 

Este suceso estaría siempre presente en el Reino Unido por diversos motivos a lo largo de la contienda y, una vez acabada la Guerra Peninsular, las diferentes composiciones resaltarían las victorias obtenidas para fundamentar la consolidación del Imperio Británico tras el declive español y la derrota de los franceses, exaltando del mismo modo a los éxitos en San Vicente o Trafalgar contra la armada española como en Talavera contra las tropas napoleónicas. 

En nuestro país, la Batalla de Talavera generó inicialmente cuatro composiciones y un drama heroico en verso para rememorar la victoria. Sin embargo, tras la batalla se produjo la unificación de los ejércitos franceses en el centro de la península y, con los ingleses acantonados en Portugal, se inició el declive militar español en aquellos momentos al combatir sin apoyos contra las tropas napoleónicas. 

Los sucesivos reveses militares hicieron que la Batalla de Talavera pasase desapercibida en España durante la contienda. Una vez acabada la Guerra de la Independencia, se recordó como una gran victoria contra las tropas napoleónicas en romances militares y fue citada junto con otras batallas en poesías patrióticas por el esfuerzo que se había realizado para traer la libertad a España, recordándose igualmente con añoranza en odas escritas por destacados liberales que sufrieron posteriormente la represión fernandina. 

Por último, cabe significar que, desde el punto de vista literario y con independencia de los innumerables textos que detallan el acontecimiento, la Batalla de Talavera merece ser destacada igualmente por el considerable número de composiciones líricas que ha generado, con versos que realzan un hecho histórico e inmortalizan la ciudad española donde tuvo lugar.

Julio Fernández-Sanguino Fernández

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