El Comentario

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Carlos Javier Hernández Yebra

Detrás de un bastón blanco

Carlos Javier Hernández Carlos Javier Hernández

El 15 de octubre, además de la conmemoración a las Teresas, la Unión Mundial de Ciegos pone este día como visibilización del “bastón blanco” como un instrumento de autonomía e independencia de las personas invidentes. Y así, uno, que no ve el peligro, se lanza a escribir un puñadito de líneas para homenajear a este sencillo compañero de viaje, que nos ayuda a salvar obstáculos, pero también a identificarnos ante el resto de la sociedad como ciegos.

Va a hacer casi cien años, allá por 1921, en el que un ciego de Bristol, James Biggs, se le ocurrió la brillante idea de pintar su bastón de blanco, para que se le identificase mejor a la hora de desplazarse, sobre todo cuando oscurecía. De esta forma se sentía más seguro.

Hoy, somos más de cien millones en el mundo los ciegos que utilizamos un bastón blanco en nuestros desplazamientos, aunque se hayan incorporado otros elementos de movilidad como son los perros guía, que han venido para dar más rapidez y seguridad, pero que por diferentes causas no están al alcance de todos, ya que su adiestramiento requiere un tiempo y una inversión.

Juan María García Navarro, vendedor de los productos de juego de la ONCE en Albacete, en la plaza de la Constitución


Ah, y puede que en alguna ocasión vea a una persona ciega con un bastón blanco, pero que lleva un tramo hacia la punta en color rojo, ¡y no piense que es del Atlético de Madrid, es que identifica a las personas sordociegas!

Detrás de un bastón hay una persona. Sí, como tú, que disfrutó con el triunfo de Rafa Nadal; que le encanta ir al cine y reírse con la última película de Santiago Segura; que comparte un café con sus amigas; que participa de una tertulia literaria en la Biblioteca de su pueblo; que le gustaría acceder a la plataforma del colegio de su hija para leer sus notas; que le encanta viajar a la playa y mojarse los pies mientras pasea con su pareja; que va al gimnasio; que hace la compra; que se desplaza a su puesto de trabajo; que cuida a sus nietos, cuando se los confía su hija;... En fin, es alguien que quiere disfrutar y participar de la Vida como lo puedas hacer tú, aunque para ello, tenga que usar un bastón blanco.

A lo largo de la historia se nos han adjudicado demasiados estereotipos a los ciegos: si tenemos mejor oído, si somos músicos, que si bebemos demasiado, que si nos encanta cantar…, e incluso en algunas zonas del mundo se nos han atribuido capacidades mágicas, vinculadas a artes adivinatorias o conexiones con otros estadios de vida.

Cierto es que se entrenan otros sentidos, por el único hecho de que tenemos que suplir aquél por el que el cerebro recibe el 80% de la información, y de ahí que podamos desarrollar la atención del oído, el tacto o el olfato, todos ellos que nos ayudan en los desplazamientos, pues podemos identificar un pavimento con nuestros pies, leer el sentido del tráfico en un cruce o detectar cuál es la puerta de un establecimiento por su olor característico. O también, contribuyen al desarrollo personal o profesional, como en la música o en las técnicas de fisioterapia.

Antonio Pérez Cadalso, de Talavera de la Reina. Tanto Antonio como Juan María utilizan el bastón para sus desplazamientos


Pero este 15 de octubre, me gustaría poner el acento sobre esos cambios que han llegado a nuestras vidas como consecuencia de la pandemia de la Covid-19. Sí, porque se han implantado normas o comportamientos sociales, que han hecho que las personas ciegas tengamos que volver a recordar a nuestros dirigentes que deben tener en cuenta su accesibilidad. Por ejemplo, las marcas fijadas en muchos establecimientos para indicar eso que se denomina “distancia social”, y que uno prefiere llamar, “distancia física”, las cuales en la mayoría de los casos no están en relieve, y por tanto no podemos detectarlas ni con el bastón, ni con los pies. O la proliferación de dispositivos de cita previa con sistemas nada accesibles. Eso por no hablar de la incorporación de las mascarillas, que distorsionan los sonidos, y a las que obviamente nos hemos tenido que adaptar haya o no gente a nuestro lado.

Sin duda, los ciegos en España, y en Castilla-La Mancha en particular, tenemos la gran suerte de estar bajo el paraguas de una entidad como la ONCE, que enseguida puso en marcha diferentes guías con recomendaciones ante todos estos cambios, que incluso se han reconocido como modélicas en el Parlamento Nacional, así como el acceso a un servicio de autonomía personal, que en nuestra tierra cuenta con cuatro profesionales para entrenarnos en el manejo de esta herramienta de movilidad como es el bastón blanco, o en técnicas de autonomía personal en la vida diaria y/o doméstica.

Y a ti que me estás leyendo, simplemente agradecerte que sigas acercándote a nosotros para continuar ayudándonos a la hora de guardar el orden en una fila, para cruzar una calle, para tomar el autobús, etc.

Carlos Javier Hernandez Yebra. Delegado territorial de la ONCE en Castilla-La Mancha

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