El Comentario

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Jesús Romero Guillén

Por un plan de reconstrucción de la democracia

Jesús Romero Jesús Romero

Vamos chicos (políticos), si nos esforzamos un poco más y continuamos con este “modus operandi”, cuando nos queramos dar cuenta la DEMOCRACIA ya no estará (como en el famoso relato más corto de Monterroso). Y me estoy refiriendo a proliferación de asesores como las amapolas de primavera tan innecesarios como bien remunerados; triplicación de ministerios que se quedan sin atribuciones pero ahí están o no están cuando deberían haber estado; Direcciones Generales por doquier y sin los méritos necesarios (a mi no me vale que se trate  del mejor amigo de tal o cual personaje);  legislar mediante DECRETAZOS en ausencia de diálogo, eso sí, con mucha testosterona; cierre del necesario y celebrado PORTAL DE TRASPARENCIA aprovechando los inicios de la pandemia. Así, ocultismo absoluto sobre gastos, compras de material sanitario urgente a empresas de dudosa credibilidad y solvencia; la falta de COHERENCIA campa a sus anchas y brilla por su ausencia, y me refiero a los AFORAMIENTOS, antes no, ahora me viene muy bien. Exigimos a los demás lo que no nos exigimos a nosotros.

Estamos a un paso de cargarnos la DEMOCRACIA.

Vamos a refrescar la MEMORIA, que es otro de los puntos en los que se está aplicando al antojo de sólo una parte. Porque la MEMORIA NO DEBERÍA TENER BARRERAS, ni color, ni intencionalidad. Mi padre, que vivió la Revolución de Asturias, me contaba que en algunas carnicerías de la zona la carne que colgaba de los ganchos de despiece no era ni de cerdo, ni de ternero… y me refiero a la cacareada MEMORIA HISTÓRICA. Dejémosla, tanto los de un bando, como los del contrario deberían estar avergonzados, pero a partir de un presidente que lucía unas buenas cejas surgió un inusitado y muy peligroso interés por despertar este dolor y estos odios enterrados, más o menos. “¿Qué le pasa a este país enfermo de odio? Porque no es sólo la incapacidad para acabar con la Guerra Civil, es también la incapacidad para olvidar la Inquisición, la Conquista de América, o el cruce de neandertales y cromañones…”, ha señalado Félix de Azúa.

A ver si ahora nos quitamos el carnet, la venda, o las orejeras de las mulas de los ojos, hacemos un pequeño esfuerzo y ponemos en el contexto adecuado lo de la tarjeta sim ésa, que tantos quebraderos de cabeza está ocasionando al vicepresidente y al mismo presidente (imagino). Quieren hacernos ver que es una tontería y qué menuda se está armando por la desaparición de la misma. Dicen que están locos –por desproporcionado- aquellos periodistas y políticos que piden la dimisión de un vicepresidente, por el mero hecho de haber desaparecido un teléfono de una colaboradora (y parece que algo más).  Pues bien, quiero recordar que él mismo, su señora ministra esposa y su partido Podemos se jactaban e instaban (siempre en pasado, lo mismo que para los scratches) a las jóvenes y adolescentes a que denunciasen a sus parejas, si su compañero (peferentemente si se trata de un varón) les hurtaba y/o leía el teléfono móvil. ¿Lo recuerdan ustedes? Parece bastante importante para valorar este hecho llevarlo a su verdadero contexto y  no perder la memoria (COHERENCIA).

¡Naturalmente que deberías dimitir, y no aprovecharte de ser AFORADO! Sí, esa figura tan injusta que tanto criticaste y que personalmente tampoco comparto. Debería usted dimitir más pronto que tarde, pero… con lo que le ha costado…

Y ¿qué haría Pedro sin Pablo? No te preocupes vicepresidente, nada sucederá ni te obligarán a dimitir, aunque otros por menos lo hicieron. Recuerdo con que dignidad inició Sánchez su mandato en la primera Legislatura animando a dimitir a tres ministros casi de carrerilla, entre ellos a mi estimado Maxim Huerta. Por cierto, me cae muy bien, y he leído alguno de sus libros.

¿Qué DEMOCRACIA es ésta? Y lo dice un ciudadano que en el 2014 increpaba a un político regional del Partido Popular diciéndole que la CORRUPCIÓN que estaba reinando también (aparte de ERES y “mordidas” de los Puyol) en su partido, se cargaría a este grupo político. Entonces me lo negó, e intentó convencerme de que el problema estaba controlado. Sí controlado, pero, ¿qué vais a hacer? Tampoco me convenció. De vez en cuando se lo recuerdo al que fue responsable público.

Quiero, espero y deseo JUSTICIA en cualquier caso, y que me/nos devuelvan la DEMOCRACIA por la que tanto luchamos hace más de 40 años, y que se nos está hurtando. Por esta razón les pido que ya de paso pongan en marcha además un PLAN DE RECONSTRUCCION DE LA DEMOCRACIA basada en el diálogo, la trasparencia, la coherencia, contando con los expertos y donde la MENTIRA no se tolere y sea penalizada, lo mismo que sucede en los países vecinos. Respetemos la Instituciones, en tanto estén vigentes, y si alguna necesita de algún cambio, modificación o incluso desaparición que se lleve a cabo mediante CONSENSO, o siguiendo los procedimientos legales.

No debemos alterar los cauces de los ríos, ni ir en contra de la NATURALEZA, ésta puede arremeter contra nosotros, como lo está haciendo en estos días.

Jesús Romero. Médico

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