El Comentario

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Alberto González

Los españoles y la inmigración

Alberto González Alberto González

Los españoles somos muy dados a compararnos con otros países a los que consideramos o creemos mejor que nosotros, que si Alemania, que si Francia, que si Suiza, que si… pues miren por donde, me quedo con España, y me quedo no sólo porque sea mi país, si no porque creo en nuestra capacidad como nación, y no envidio a esos países con los que se nos compara, y que parecían ser la panacea para los emigrantes españoles, cierto que los emigrantes aportaron divisas, pero no es menos cierto que sufrieron muchos problemas y discriminaciones, por eso considero que España, hoy día, debe reflexionar sobre la migración desde el punto de vista de una verdadera integración, y como aportación necesaria al país.

Siempre se ha dicho que los emigrantes españoles iban con su trabajo desde aquí a esos países, y que ahora,  los que vienen a España deberían hacerlo de la misma manera, pues la cosa no era así exactamente, y solo basta algún ejemplo, pues hay estudios que  avalan lo que escribo. Ana Fernández Asperilla (Historia de las Migraciones) en una entrevista nos dice: “la mitad de los españoles que emigraron durante el franquismo lo hicieron de forma irregular”, “a menudo viajaban con un visado de turista, lo que les permitía estar tres meses en el país, pero en cuanto llegaban, lo  primero que hacían era ponerse a buscar empleo”, “muchos españoles preferían la emigración irregular porque la protección que les ofrecía el régimen era de muy baja calidad y tenía desventajas importantes”, “fueron objeto de una percepción muy negativa en varios países”, por tanto, no era oro lo que relucía y tampoco el mito de que todos iban con trabajo, y desde luego pasaron calamidades en muchos aspectos.

La inmigración es necesaria para España, hay estudios que así lo avalan, necesaria para la economía y necesaria para el crecimiento demográfico y ,por tanto, el gobierno debe sentar las bases para ello, y también desmontar muchos bulos que circulan por las redes sociales, bulos que se han incrementado con la actitud de partidos y colectivos de ultraderecha que con un discurso demagógico y xenófobo están llegando a la ciudadanía ,discurso que hay que romper, pues no es cierto que quiten el trabajo, hacen el que no quieren los españoles, como los españoles hacían el que no querían los alemanes, suizos, franceses… no es cierto que utilicen más que los españoles la seguridad social ni que reciban más ayudas, hay algunos estudios que demuestran que esto no es verdad, reciben las que son acorde con la ley; “los inmigrantes aportan al Estado más de lo que cuestan” según un estudio de la Caixa, y el mismo  estudio afirma, “la inmigración favorece la creación de empleo, el aumento de la renta per. Cápita y el consumo”.

No se puede criminalizar al inmigrante, hay que buscar fórmulas para que pueda desarrollar una vida digna en el país donde llega, y hay que hacerlo desde la racionalidad, y no desde el odio y la reprensión, porque hay que darse cuenta de que España dentro de unos años, y ya mismo, necesita y va a necesitar a gentes que hagan una serie de labores que España no pueda porque la población está envejeciendo.

La pandemia nos está haciendo sacar a la luz la realidad de lo que somos, en algunos casos, y tal vez  el miedo a lo que pueda ocurrir sea la causa de ciertas actitudes que nunca deberían producirse, la pandemia no puede servir de excusa para aprovecharse de quienes son más débiles, por ejemplo, los inmigrantes ilegales de quienes se abusa; hemos visto como grupos de ellos estaban hacinados en naves y trabajando sin ningún tipo de garantías o recogiendo fruta igualmente. Esto además de ser inmoral es denunciable, y lo que hay que hacer es buscar la forma de ver la situación de esos inmigrantes e intentar regularizarla.

Nunca se puede entender, y menos justificar, el trato vejatorio hacia una persona que emigra de un país a otro, y menos cuando se emigra por razones de guerra o situaciones de maltrato y abuso de los ciudadanos del país de donde vienen. Si en pleno siglo XXI no acabamos de entender que los inmigrantes son personas, es que no hemos aprendido nada, y lo más triste es que hablamos de España, un país de una fuerte emigración en un pasado no muy lejano.

“La llegada a aquel andén me causó una impresión tremenda. Me olvidé de mis padres, de mis hermanos, de mí misma, porque pensaba que aquello no podía ser realidad, que era una película. Aquel andén estaba abarrotado de hombres, totalmente cubierto, con maletas y bultos por todos lados. No sé si fueron instantes o minutos, pero sentí vergüenza de mí misma, de verme en esa situación”, Leonor Mediavilla (El tren de la memoria, documental que narra las historias y vicisitudes de diversos emigrantes españoles).

La emigración española fue dura, no era un camino de rosas, sería bueno que nuestros descendientes supieran la realidad para que nosotros como país de acogida, no cometamos los mismos errores. Los inmigrantes crean riqueza, son necesarios, y sus culturas sirven para enriquecer la nuestra, y todo ello se consigue desde el respeto, la tolerancia y la consideración de la persona.

Es muy interesante el libro de Guillermo Díaz Plaja Contestí “La condición emigrante: Los trabajadores españoles en Europa”. Un estudio muy bien documentado sobre la emigración española en Francia, Suiza y Alemania, estudio que nos puede hacer llegar a entender el tema actual de la inmigración.

Hay una pregunta que siempre me ronda la cabeza: ¿Qué pasaría si de repente todos los inmigrantes que hay en España se fueran a sus países de origen? El mismo estudio de la Caixa citado anteriormente nos dice que “la inmigración es responsable del freno del envejecimiento de la población, garantizando temporalmente la sostenibilidad financiera del sistema de pensiones” y un informe de UGT desvela que “los trabajadores extranjeros aportan el 9,9% de los ingresos de la seguridad social a través de sus cotizaciones mientras que sólo perciben el 0,9% del gasto del sistema en forma de pensiones”.

La vicesecretaria general de UGT Cristina Antoñanzas sobre el estudio dice; “la migración tiene efectos muy positivos sobre la economía y la sociedad, ya que sin ellos seríamos una población mucho más envejecida y tendríamos un Estado de Bienestar más reducido”.

El tema de la inmigración requiere  una reflexión profunda dado la importancia del problema, problema que hay que tratar con mucha cautela, buscando soluciones que vayan en la línea de salvaguardar los derechos de todos, y dejarnos de falsos mitos que solo sirven para emponzoñar la convivencia.

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