El Comentario

El Comentario


José Luis Sánchez Lorenzo

Harto

José Luis Sánchez Lorenzo José Luis Sánchez Lorenzo

Sé que no soy el primero, ni el segundo, ni estoy siendo original, ni lo pretendo.

Pero lo que sé con seguridad es que ESTOY HARTO, harto de esta mierda, harto de mentiras, harto de engaños, harto de promesas incumplidas, harto de vagos e incompetentes, harto del gobierno, harto de la oposición, harto de los jueces, harto de los medios de comunicación, harto de contemplar una sociedad impasible, aborregada, anestesiada, apesebrada y acomplejada.

Pero va llegando la hora de dejar de lamentarse y pasar, de la resistencia a la acción, si es necesario y al paso que vamos, desde la clandestinidad. Ante la incompetencia, o peor aún, la perversidad premeditada de los políticos, ha llegado la hora de plantar cara. El penúltimo capítulo de esta desdichada y endemoniada historia vírica, en forma de muerte anunciada de nuestros bares, restaurantes y cafeterías, consumada ante el silencio cómplice de una sociedad acojonada, que traga hasta lo intragable, supera todas las barreras y líneas rojas, negras y amarillas.

Mientras los medios subvencionados (casi todos) nos bombardean de manera inmisericorde con datos y más datos de muertos y heridos, nos están metiendo doblada la espada del cambio de régimen político, la muerte de la separación de poderes, la liquidación de nuestro idioma común, la pérdida de nuestras libertades, la vuelta de la censura, la impunidad para que esa trituradora de vidas privadas, esa organización inconstitucional en el fondo y mafiosa en las formas denominada Agencia Tributaria entre en nuestras casas sin permiso, mientras el pueblo se empobrece, camino de convertir el paisaje en un erial económico con millones de dependientes de la “paguita”, migajas de sus sueldos, que tengan a bien otorgar a los que, por otro lado, los mantienen en el poder con sus votos, se vuelve definitivamente insoportable. Y qué decir de una oligarquía de partidos únicamente preocupada de complacer a su amado líder, amo y señor, cuyo dedito caprichoso decidirá si continúan disfrutando las prebendas y privilegios que les permiten ver la crisis desde la cómoda barrera de su zona de confort.

Porque no nos olvidemos que el fin último y principal de la inmensa mayoría de los políticos y las organizaciones que los sustentan, es seguir las normas de su partido para que este y ellos mismos de paso, puedan cada vez manejar más poder y dinero o, al menos, no perder lo ya conseguido. Lo que hayan conseguido para ellos, naturalmente.

Mientras, los supermercados, las tiendas de muebles suecas, los centros comerciales en muchas ocasiones de capital foráneo, autobuses y metros públicos van a tope, los bares, cafeterías y restaurantes privados, que cumplen escrupulosamente ratios de aforo y medidas de seguridad y limpieza son cerrados impunemente condenando a los titulares de esos negocios a la ruina y enviando a miles de trabajadores a las colas del paro y a los jefes a las colas de los comedores sociales.

Ante una crisis sanitaria provocada por la acción de un virus que mata a las personas, nuestros gobernantes han decidido combatir a las personas, en lugar de combatir el virus, en aplicación de aquel antiguo refrán que dice: “Muerto el perro, se acabó la rabia”.

Con la excusa del virus, hemos dejado de atender a los enfermos de cualquier otra cosa, pero no hemos vencido al virus. Así, la gente se muere de lo que sea, bien del virus chino o bien de cualquier otra patología, porque los centros sanitarios han dejado de atender a la gente. Cualquier trámite de otro tipo en cualquier oficina público es tarea titánica y estéril.

Han fracasado una vez y no suficientemente satisfechos, se disponen a aplicar las mismas medidas que han provocado el mayor número de muertos del mundo, sin parangón ni comparación posible, con lo cual está garantizado el mismo resultado. Muerte y miseria.

Desconozco si todo esto es premeditado o no, tengo mi opinión, pero no puedo afirmarlo, porque no tengo pruebas, más allá de las visuales e intuitivas. Pero lo que sé seguro es que, si esto ha sido planificado y premeditado para terminar con gran parte de la población, sobre todo mayor, y de paso acabar con un modo de vida occidental, basado en las personas, las libertades individuales, la familia y las relaciones sociales, habrá que convenir que el éxito es mayúsculo. De otra manera, no resulta entendible.

Sea o no premeditado, sea producto de una planificación, de un error, de la mala suerte, de lo que sea, lo cierto es que como mínimo, convendremos en que hemos fracasado rotundamente y reincidimos en las mismas políticas que nos han llevado a decenas de miles de muertos. Y no ha habido ni una mísera destitución, ni un pobre cese, ni una simple dimisión, nada de nada de nada. Es más, no ha habido ni una misérrima petición de disculpa, no digamos ya, perdón. Nos matan, nos arruinan y encima presumen de ello y se muestran dispuestos a repetir la fórmula.

YO NO SÉ LO QUE PENSARÁN VUESTRAS MERCEDES, PERO SERVIDOR ESTÁ HARTO DE TODA HARTURA.

José Luis Sánchez Lorenzo

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