El Pasante

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Javier de Pablos

El turismo de Castilla-La Mancha no remonta

No pongo en duda el interés del Gobierno de Castilla-La Mancha por relanzar el turismo de la Comunidad, al parecer “mascarón de proa” para la recuperación económica regional tan sólo a partir de 2015, precisamente cuando llegaron al poder los actuales mandatarios. Ni el de la consejera  del ramo, Patricia Franco, que ha contratado incluso siete influencers por soldada ignota para dar a conocer en redes sociales el potencial patrimonial, cultural, natural y gastronómico de la región. Tampoco cuando afirma que “todo nuestro potencial turístico sigue presente”, mas a punto de concluir el mes de septiembre bien puede asegurarse que la recuperación turística en esta tierra sigue sin despegar a pesar de la excelencia de sus destinos, calidad de los servicios, y alabanzas de la consejera. Incluso en algunas zonas y sectores turísticos determinados -como bien nos recuerdan alarmados cada día alguno de ellos- la reparación ha brillado por su ausencia.

Los pocos turistas nacionales que vemos discurrir por nuestras plazas, calles y monumentos son los que a cuentagotas y a duras penas están sosteniendo una de las temporadas más aciagas que se recuerda para el negocio del turismo en este país. Un déficit que la patronal Excaltur cifra en unos 83.000 millones de euros, con un importante número de ERTEs aplicados a trabajadores turísticos y de la hostelería que amenazan con dejar sin oxígeno a la industria turística de este país. Un sector que en Castilla-La Mancha supone un empleo directo del 9 por ciento del total de trabajadores con una aportación al PIB regional del 7,5 por ciento.

En nuestra Comunidad la proliferación de los rebrotes de la covid-19 -una de las regiones más afectadas por la pandemia- está siendo, a pesar de lo que nos quieran hacer creer e “influir”, la causa principal del estrangulamiento que sufre el sector precisamente en un mercado tan sensible a la seguridad sanitaria. Una circunstancia que ha multiplicado las cancelaciones en hoteles y restaurantes de la región, provocando de esta forma el descenso tan alarmante del turismo que padecemos.

El presidente de la Comunidad, Emiliano García-Page, reclamaba el pasado fin de semana en el acto institucional con motivo del Día Mundial del Turismo celebrado en Sigüenza (Guadalajara) ideas para captar fondos vinculados al turismo. El mandatario regional ya tiene hoy, al margen de sus peticiones dinerarias y constitución de más foros, una idea bien clara para paliar el estrangulamiento que sufre el mercado turístico en estos momentos. La incidencia de la pandemia en la región y los alarmantes focos víricos aparecidos cada día son la peor sustancia para un negocio turístico que afronta muy probablemente la peor temporada de su historia. Es aquí precisamente donde el Gobierno de Castilla-La Mancha debe plantearse su mayor esfuerzo institucional -en foro o solitario- y no solo en beneficio de nuestro turismo. También esta parálisis está sembrando muchas dudas sobre la recuperación del resto de la economía regional.

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