El Pasante

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JAVIER DE PABLOS

Consejero, ojo al dato

Es bien sabido en Castilla-La Mancha el desconocimiento que los ciudadanos tienen acerca de las listas de espera que deben soportar los pacientes para acudir a una consulta o someterse a una operación quirúrgica. Una ignorancia propiciada por la confusión y profusión de datos que cada día nos ofrece la clase política de esta tierra desde el púlpito institucional correspondiente, en el poder o la oposición. Una especie de fake news de andar por casa, sin la sofisticación ni tecnología de otros bulos que circulan por las redes y otros medios de comunicación con tanta frecuencia e idéntico interés manipulador.

Si hacemos caso al Gobierno regional -una convicción que dejo a conciencia de cada lector-, el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM) aseguraba en febrero haber reducido las listas de espera el pasado año hasta los 94.000 pacientes, entre quirúrgicas, de especialistas y técnicas diagnósticas. Para el Sescam, el mejor dato histórico de “los últimos 12 años”. Con idéntico espíritu de persuasión y fe mostrado ante la información facilitada por el Portal de Transparencia del SESCAM, contemplamos la que ofrece el Sistema Nacional de Salud, especialmente la referida a operaciones de cataratas. Una cirugía, a pesar de la bondad del sistema que pretende proyectar el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, que en el caso de los pacientes de esta tierra tiene una espera media de nada menos que 120 días, si bien el 22,8 por ciento de los 6.754 pacientes que aguardan para consulta previa lo tienen que hacer durante más de seis meses, frente al 2 por ciento del resto de comunidades.

Aunque la situación puede haber cambiado ligeramente respecto al pasado 30 de junio, Castilla-La Mancha tiene la lista de espera más larga del país para ser intervenido ocularmente de cataratas. Una cirugía que impide el adecuado desarrollo laboral o vital de muchos pacientes, muy frecuente en la tercera edad, un núcleo de población cada vez mayor en esta tierra y al alza su esperanza de vida. Una calidad visual que los ciudadanos de Castilla-La Mancha tienen derecho a recibir con presteza, tanta como la que asegura su Gobierno mejora la Sanidad, aunque en este caso “no se vea”.

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