El Pasante

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Javier de Pablos

Page, el presidente Sánchez le necesita

Las discrepancias de un gobierno de coalición son lógicas, pero las que continuamente mantienen PSOE y UP son más propias de las triquiñuelas de un trilero que de las buenas prácticas gubernamentales. La temperatura política en este país está en constante ebullición, subiendo cada día al ritmo que marca una grave pandemia que no remite. Un virus que se está proyectando igualmente en la coalición del Gobierno de este país con los resultados que cada día conocemos. Una alianza que echa chispas, con continuos enfrentamientos, y con diferencias irreconciliables como así dan muestra del desaguisado vicepresidentes, ministros, presidentes autonómicos, o veteranos y reconocidos dirigentes del PSOE.

Es sabido que el presidente del Gobierno mantiene por ahora una buena relación con Pablo Iglesias, también su “gurú de cabecera” Iván Redondo, lo que propicia que en ocasiones Sánchez se decante en aras de una supuesta conciliación por los planteamientos de su vicepresidente segundo en perjuicio de sus ministros socialistas. Y de eso puedan dar buena cuenta las vicepresidentas Calvo, Calviño y Rivero, y las ministras de Defensa y Hacienda, Margarita Robles y María Jesús Montero, respectivamente, entre otros. Una crisis que se produce en los momentos más críticos y dramáticos de la historia reciente de este país a nivel sanitario y económico, y donde todavía siguen sin aprobarse unos Presupuestos que permitan gestionar adecuadamente los dineros que vengan desde Bruselas. Argumentos más que suficientes para cuantos defienden descabalgar a Unidas Podemos de todas las instituciones.

Como ha venido siendo la intención del presidente de Castilla-La Mancha, que en estos días arremete de nuevo alto y claro contra el vicepresidente Iglesias y el ministro Garzón por su populismo, ataques a la monarquía, y al sistema judicial en vez de hablar de las gestiones propias de sus respectivos departamentos. Emiliano García-Page, prevenido por su experiencia, ya  instó en su momento al gobierno de Pedro Sánchez para que “acabe con Unidas Podemos fuera y evaporado” cuanto antes. Él mismo ya “sufrió” en esta región un gobierno de estas características durante la pasada Legislatura, incluso a pesar de su voluntad de convivir lo mejor posible con sus socios. Sin embargo, se sintió “agredido” en tantas ocasiones por la obligada incorporación de Podemos a su Gobierno, una embestida que duro cuatro años. García-Page se encargó de dinamitar y “evaporar” convenientemente la coalición con su actual mayoría absoluta, dejando a la formación de Pablo Iglesias en la región constreñida en una crisis de la que aún no se ha recuperado. Una “gestión” de la que bien podía tomar nota el presidente Sánchez, aunque con cautela pues Page, aprovechando el procedimiento, es capaz también de hacerse con el mando de su gobierno.

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