El Pasante

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Javier de Pablos

Artimañas dialécticas contra el desempleo en Castilla-La Mancha

Hábil como es, la consejera de Economía, Empresas y Empleo de Castilla-La Mancha, Patricia Franco, sorprende cada mes a la concurrencia con el manejo de las cifras del desempleo de la región. Es tal su maestría con el empleo del cubilete que resulta imposible dar con la bolita de la situación real del paro en esta tierra. Esperada siempre cada mes con expectación ante el tapete institucional, su última intervención ha sido para informar acerca de los datos del desempleo correspondientes a octubre. Castilla-La Mancha, sostiene la consejera, “registra la subida más moderada del paro en el último año en todo el país”, pese, no obstante, a seguir en el furgón de cola de las comunidades con una de las mayores tasas de desempleo, y concluir octubre con 6.226 personas más en el paro,  hasta los 184.314 desocupados.

La Junta resuelve cada mes ecuaciones a beneficio de inventario con resultado de excelencia. Mas si escarbamos en las expresiones nos damos de bruces con la realidad laboral de esta región, a pesar de las peroratas que nos claman desde el púlpito institucional. Para la consejera, Castilla-La Mancha es la región con “un mejor comportamiento interanual del paro” de todo el país, y con la “tercera menor subida del desempleo en el mes de octubre en Castilla-La Mancha desde el año 2007”. Sin necesidad de recurrir a la Edad de los Metales para establecer la realidad del desempleo en esta tierra, sólo hay que remitirse a los datos que cada mes facilita el Ministerio de Trabajo y Economía Social. Una realidad bien tozuda que nos señala que en octubre el paro en la región se ha incrementado un 3,5% respecto al mes anterior- 6.226 desempleados más, el 6,35% del conjunto del país- y es la cuarta comunidad autónoma donde más sube tras Cataluña, Canarias y Andalucía, estas por la incidencia que tiene el turismo en sus respectivos territorios.

Una lamentable situación a la que, sin duda, está contribuyendo una mala gestión gubernamental, además de las restricciones constantes que están hundiendo el tejido productivo, y propuestas de cierre que algunos nos quieren reeditar ahora. Una penosa disposición que puede seguir dejando un número cada vez mayor de personas en paro antes de que finalice el año. Un deterioro laboral que no cesa pero que, inasequible al desaliento, parece tener solucionado el Gobierno de esta tierra con el Black Friday y campañas de Navidad y Reyes. Vayan preparando las compras y echando la carta a sus majestades.

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