JOSÉ JULIÁN GARDE, CANDIDATO A RECTOR DE LA UNIVERSIDAD DE CASTILLA-LA MANCHA

"La Universidad de Castilla-La Mancha tiene que ser más moderna, más competitiva y más internacional"

José Julián Garde (Madrid, 1966) es licenciado y doctor en Veterinaria por la Universidad Complutense de Madrid y catedrático de Producción Animal en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos y de Montes de la Universidad de Castilla La Mancha. Ahora, después de ocho años ocupando el cargo de vicerrector de Investigación y Política Científica de la UCLM, aspira a dirigir el rectorado de la institución académica. Entre sus propuestas más destacadas figura la modernización de la universidad y, si algo tiene claro, es que luchará a capa y espada para que los estudiantes ocupen el primer lugar y para que ninguno se quede fuera por motivos económicos. Con el lema 'Siéntente parte de tu futuro', Garde está dispuesto a hacer de la UCLM una universidad de referencia a nivel internacional.

¿Qué novedades trae Julián Garde y qué puede ofrecer como rector en el contexto actual?

El motivo fundamental por el que aspiro al rectorado es para proponer un cambio de modelo. Pienso que la Universidad de Castilla-La Mancha tiene que ser más moderna, más competitiva y tener una mayor presencia internacional. Debemos hacer que los estudiantes sean el centro de la institución y, por tanto, lo más importante. El objetivo principal es modernizarnos y que los alumnos vuelvan a ser el corazón de la universidad.

¿Cuáles son las líneas más relevantes de su programa electoral? 

Hemos creado un programa electoral con 298 actuaciones programadas para resolver diez grandes retos. Una de las novedades más importantes es que le damos mucho valor a los estudiantes, por lo que 52 medidas van para ellos. Queremos desarrollar un Programa Propio de Becas para que ningún alumno de grado o máster tenga que dejar la UCLM por motivos económicos. Además, queremos incrementar la presencia de la universidad internacionalmente creando una oficina permanente en Bruselas, diseñar un Plan Propio de Investigación que financie actuaciones existentes y otras que nunca hemos tenido y fomentar la oferta de grado y máster en lengua extranjera.

Considera que la UCLM necesita un impulso diferente y superar algunas inercias para entrar en el siglo XXI. De hecho, es uno de sus principales objetivos. ¿Cuáles son estas inercias y cómo se pueden vencer?

A lo que debemos dar impulso es a todo lo relacionado con los estudiantes. Para ello, es necesario ofrecer ayudas para que nadie se quede sin estudiar, mejorar la vida en los campus o diseñar nuevas titulaciones. En cuanto a la actividad internacional, el impulso se puede conseguir si somos capaces de liderar un consorcio de 'Universidad Europea'. Así, los estudiantes podrían cursar un grado saltando de un país a otro sin trabas burocráticas. 

A través de redes sociales ha recibido más de 600 inquietudes y sugerencias por parte de alumnos. ¿Cuáles son las más repetidas?

Pusimos en marcha una campaña por Instagram para recoger las ideas y sugerencias de los estudiantes y hemos recibido más de 650 mensajes. Sus peticiones están relacionadas con tres aspectos fundamentales. En primer lugar, insisten en la necesidad urgente de mejorar las condiciones de las instalaciones en las que se desarrolla la actividad académica, para lo que solicitan más enchufes en las aulas, más puntos de carga para vehículos eléctricos o la mejora de los sistemas de calefacción y aire acondicionado. En segundo lugar, piden un aumento de los espacios destinados a la docencia, especialmente aulas y laboratorios de docencia. Por último, solicitan la revisión y actualización de las nuevas titulaciones, especialmente de los dobles grados.

Una de las principales propuestas de su programa es retener en la UCLM el talento de los más jóvenes. ¿Qué se necesita para conseguirlo?

Debemos implantar una serie de medidas para obtener una mayor tasa de retención de estudiantes que hacen aquí la EvAU. Ahora mismo, solo se queda en la UCLM un 40 por ciento, por lo que es importante llevar a cabo un Plan de Comunicación para que haya una mayor visibilidad entre ellos y sus familias, celebrar ferias para que nos conozcan mejor y decidan estudiar aquí y crear una convocatoria de ayudas para que los mejores expedientes tengan acceso a un Programa de Investigación desde el inicio de la carrera. 

Entre sus novedades, ha tenido gran impacto la idea de llevar a cabo un Erasmus Rural para luchar contra la despoblación en la región. ¿En qué consiste?

Se trata de un Programa de Prácticas en el que proponemos que los estudiantes se vayan a empresas, ayuntamientos u otras instituciones del medio rural para que desarrollen allí sus conocimientos. De este modo, llevarían a estos entornos parte de lo que han aprendido y eso combatiría la despoblación. Para llevarlo a cabo, habría que tener convenios con las diputaciones y una financiación para ayudar a estos estudiantes. 

En 2021 habrá que negociar un nuevo convenio de financiación con el Gobierno regional. ¿Cuáles serían sus demandas?

Este es un hecho clave. Las instituciones tenemos que defender nuestra sostenibilidad financiera en todos los aspectos y necesitamos un convenio que nos haga ser una universidad de calidad. Defenderemos una cuantía mínima para desarrollar todas las misiones como hasta ahora o incluso mejor. 

Y en el caso de conseguir parte de los fondos COVID, ¿en qué se emplearían?

Una parte se destinaría a contratos de formación y otra parte a la construcción de infraestructura y equipamiento. 

¿Cuál sería la primera acción a realizar una vez acabe el proceso electoral?

La primera o una de las primeras sería poner en marcha todas las necesidades que tienen los alumnos. En el curso pasado, muchos se quedaron fuera por problemas económicos y esto no puede volver a pasar. Si estamos a tiempo de solucionarlo, querríamos recuperar a estos estudiantes que han tenido que abandonar. Además, haremos todo lo posible para que ningún alumno abandone la universidad por motivos económicos.

¿Cómo cambiaría el modelo de gobernanza de la UCLM para resolver todos los retos de manera más eficiente?

Este nuevo modelo incluiría una estructura de 13 vicerrectorados, algunos de ellos totalmente nuevos para dar respuesta a los grandes retos, como un vicerrectorado de coordinación, comunicación y promoción y otro encargado de la gestión de infraestructuras y su sostenibilidad. Los demás serían el de estudiantes; el de profesorado, el vicerrectorado de estudios, calidad y acreditación; vicerrectorado de postgrado y formación permanente: vicerrectorado de ciencia de la salud; vicerrectorado de política científica; vicerrectorado de innovación, empleo y emprendimiento; vicerrectorado de internacionalización; el vicerrectorado de cultura, deporte y responsabilidad social; el vicerrectorado de transformación y estrategia digital; y el vicerrectorado de economía y planificación.

¿Tiene decidido quién le acompañará en el gobierno de la UCLM en el caso de ser elegido?

Sí, lo tengo decidido en su totalidad. Está constituido por los mejores y las mejores en sus respectivos ámbitos.

Entre las propuestas de su programa electoral figura la limitación del número de mandatos. ¿Por qué cree que es conveniente acotarlo?

Es necesario disminuirlo por dos motivos fundamentales: es una practica democrática y nos puede llevar a hacer una política académica mas eficiente en un tiempo más corto pero más intenso. 

¿Cree que cuatro años serán suficientes para llevar a cabo las 298 medidas que recoge su programa electoral?

Sí. Se presenta un programa ambicioso e ilusionante, pero claramente factible de ser ejecutado en 4 años.

¿Qué diría a los alumnos que todavía no tienen claro a quién votarán el próximo 3 de diciembre?

A los estudiantes que aún no tienen claro a quién votar, en primer lugar les rogaría que voten porque son ellos los que van a decidir estas elecciones a rector.  Además, les pediría que votaran a Garde porque presenta un proyecto que desde el compromiso, la responsabilidad y el impulso, propone ponerles en el centro de la UCLM, mejorando sus condiciones formativas y su vida universitaria. Lo que ahora está en juego no es el futuro rector, sino el futuro de las nuevas generaciones.

 

 

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