14 de noviembre de 2019
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SERGIO GUTIÉRREZ, CANDIDATO DEL PSOE AL CONGRESO POR TOLEDO

"Cuanta más abstención haya en las urnas, más derecha habrá en las instituciones"

Sergio Gutiérrez (Escalona, Toledo, 1982) es desde 2017 secretario de Organización del PSOE de Castilla-La Mancha o, lo que es lo mismo, número dos de Emiliano García-Page en el partido. Pese a su juventud, este licenciado en Derecho por la UCLM lleva años siendo una de las figuras más influyentes del socialismo castellano-manchego y acumula una década de experiencia como eurodiputado. En las elecciones generales del pasado 28 de abril ya encabezó la lista del PSOE de Toledo al Congreso y debutó como diputado nacional ejerciendo como presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores durante los pocos meses que ha durado la legislatura fallida. En los comicios del próximo domingo repite encargo y aspira a ayudar a Pedro Sánchez, ahora sí, a formar un gobierno "progresista y moderado".

Durante esta campaña electoral todos los partidos apelan al voto útil, que es un concepto muy abstracto. ¿Por qué defiende que el voto útil en Toledo y Castilla-La Mancha es el voto al PSOE?

Es un voto útil para Castilla-La Mancha, porque frente a siete años de años de dejación en materia de inversiones y de traición en materia de agua durante la etapa del PP, el PSOE ha cambiado en solo siete meses de gobierno la inercia de las políticas que nos afectan como región. Le pongo un ejemplo: el PP invirtió en siete años solo 6.000 euros en el tren Madrid-Talavera y el PSOE ha invertido 450.000 euros al mes para mejorar la línea, electrificarla y comprar trenes nuevos, aunque queda mucho por hacer.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha afirmado que la continuidad o no del trasvase Tajo-Segura se juega en las elecciones del 10-N. ¿Hay posibilidades reales de cerrar el grifo del trasvase durante la próxima legislatura?

El trasvase Tajo-Segura tiene fecha de caducidad. Hemos ganado las sentencias en el Tribunal Supremo, que lo que vienen a decir es que la cantidad de agua para el río que pactó Cospedal con Rajoy no puede ser considerada caudal ecológico, por lo que obliga a duplicarla y, en algunos tramos, hasta triplicarla. Por lo tanto, es imposible cumplir con las sentencias y con las directrices europeas manteniendo el trasvase tal y como está. Posiblemente no se pueda cerrar el grifo de hoy para mañana, pero en las elecciones del domingo nos jugamos pisar el acelerador para conseguirlo, porque el PSOE es el partido que está cambiando la política del agua, buscando alternativas para no tener que abrir automáticamente las compuertas de los embalses de cabecera. El objetivo es duplicar durante la legislatura el caudal del Tajo a su paso por Toledo y triplicarlo a su paso por Talavera de la Reina

¿Teme más que los votantes de izquierdas no vayan a votar por hartazgo o que esta vez la suma de los tres partidos del centro-derecha les valga para gobernar?

Ambas se retroalimentan. Cuanta más abstención haya en las urnas, más derecha habrá en las instituciones; y cuanta más derecha hay en las instituciones, menos derechos tenemos los ciudadanos.

En las pasadas elecciones generales el PSOE ganó con claridad en Castilla-La Mancha pero el bloque del centro-derecha obtuvo 150.000 votos más que la izquierda. ¿Temen que el hundimiento de Cs provoque un cambio significativo en el reparto de escaños en favor del PP?

Nos preocupa que la caída de Ciudadanos y de Podemos conviertan a Vox en la tercera fuerza política de España. Por lo tanto, si hay una mayoría de derechas, Vox va a ser un partido muy influyente en ese bloque. Y, claro, cuando ves lo que está pasando en Andalucía, donde Vox es socio minoritario y aún así han dejado a cero las políticas contra la violencia de género o están cerrando plantas de urgencias en los hospitales públicos, a uno le entra la tembladera pensando cómo sería un gobierno del PP en España dependiendo fundamentalmente de Vox. Así que el 10-N vamos a elegir entre dos gobiernos: uno fuerte del PSOE o uno del PP radicalizado por Vox.

Visto el debate del pasado lunes, la sensación de los ciudadanos es que los partidos no han movido sus posiciones en aras de garantizar la gobernabilidad. ¿Qué está dispuesto a hacer el PSOE para llegar a acuerdos?

Hay que recordar que el PSOE, tras un debate interno que nos produjo un desgarro interno brutal, se abstuvo para el PP de Rajoy pudiera gobernar siendo la fuerza más votada pese a que no había mayorías. Por eso le podemos pedir ahora al resto de fuerzas políticas la misma responsabilidad y que, si no suman una mayoría alternativa, dejen gobernar a la fuerza más votada desde el día siguiente a las elecciones. Eso sería lo más patriota y democrático.

Pero usted sabe que en política nada es gratis y así quedó demostrado hace solo unos meses, cuando el PSOE y Unidas Podemos no llegaron a un acuerdo para gobernar juntos. ¿El partido de Pablo Iglesias sigue siendo socio preferente para los socialistas?

Lo que tiene que demostrar Podemos, que en teoría es para lo que se fundó, es que la gente y sus problemas les importan más que los sillones y los cargos. Después del 10-N el PSOE estará dispuesto a configurar una hoja de ruta progresista y a firmar unos compromisos para atender las necesidades sociales urgentes como acabar con la precariedad laboral, conseguir unos salarios dignos, defender el estado del bienestar y los derechos de los dependientes, avanzar en políticas de igualdad... A partir de ahí, las ansiedades personales de determinados dirigentes políticos no van a marcar el futuro o la estabilidad de este país.

Imagine que PSOE y PP, por acción u omisión, se ven en la obligación de entenderse para garantizar la gobernabilidad y no ir a unas terceras elecciones. ¿Están dispuestos a encontrar espacios de acuerdo? ¿La gran coalición está descartada?

La gran coalición no sería sana para la democracia española. Si los dos grandes partidos de centro gobiernan juntos, los españoles solo encontrarán alternativas en ambos extremos. Pero sí que creo que hay mucho espacio para afrontar de manera conjunta los grandes retos que España tiene como nación, como ya ocurrió durante la redacción de la Constitución o la puesta en marcha del Pacto de Toledo. No son necesarios gobiernos de coalición para que los partidos políticos demuestren altura de miras.

Supongo que uno de esos grandes retos a los que se refiere tiene que ver con Cataluña. Mientras que el centro-derecha pide medidas más contundentes contra el independentismo, Pedro Sánchez no ha cerrado del todo la puerta a pactar con los partidos independentistas. ¿La gestión de la crisis catalana es el mayor lastre electoral del PSOE?

Pedro Sánchez podría ser hoy presidente del Gobierno con el apoyo de Podemos y de los independentistas si hubiese aceptado sus condiciones, cosa que no hizo, primero en la negociación de los presupuestos y después en la investidura. Y, pese a las insidias de la derecha, decidió ir de nuevo a elecciones poniendo por delante los intereses generales de España antes que los intereses personales o partidistas. Dudar de la firmeza del Gobierno de Pedro Sánchez frente al independentismo radical es de una grave deslealtad de la derecha, a la que le hago una pregunta: ¿Qué pasaría si aplicamos el artículo 155 en Cataluña a capricho, porque ahora no se dan las condiciones, y el Tribunal Constitucional declarara ilegal esa suspensión de la autonomía? ¡Qué victoria más bonita le regalaríamos al independentismo, sobre todo fuera de nuestras fronteras! La frivolidad de algunos con este tema lo único que demuestra es que están incapacitados para gobernar.

Todos los partidos tratan de presentarse durante estos días de campaña como los salvadores del mundo rural y como los adalides contra la despoblación. ¿Qué le puede ofrecer el PSOE a los votantes que no viven en las ciudades?

Sí, todos lo decimos pero la realidad es que el PP cerró las escuelas rurales y los centros de salud cuando gobernó en Castilla-La Mancha, mientras que el PSOE no solo los abrió en su momento sino que los ha vuelto a reabrir cuando ha vuelto a gobernar. Eso a los socialistas nos da mucha credibilidad a la hora de ofrecer a los vecinos de las zonas rurales la posibilidad de que se queden en sus pueblos. Lo primero para fijar la población es el trabajo, y por eso hemos puesto en marcha los planes de empleo que llegan a todos los municipios con la colaboración de las diputaciones; lo segundo es la movilidad, y eso es algo que nos comprometemos a mejorar pese a que el PP trató de suprimir rutas de autobús; lo tercero es Internet, y nos comprometemos a que la cobertura 4G llegue durante esta legislatura al cien por cien de la población rural de Castilla-La Mancha; lo cuarto es seguridad, por lo que vamos a recuperar los mil agentes de Policía y de Guardia Civil que se perdieron durante el mandato de Cospedal; y lo quinto son los servicios públicos, habiendo quedado más que demostrado que el PSOE es el partido que garantiza que la educación y la sanidad de calidad llegan por igual a las zonas rurales y a los núcleos urbanos.

El PP ha vuelto a comprometerse con el proyecto del ATC en la localidad conquense de Villar de Cañas si Pablo Casado es presidente. ¿El rechazo al cementerio nuclear de Pedro Sánchez es tan contundente como el de Page? Se lo digo porque el PP asegura que en los presupuestos generales del Estado que presentó el gobierno de Pedro Sánchez para este año, y que fueron rechazados, había una partida de 58 millones para el ATC...

El dinero ejecutado para el ATC de Villar de Cañas durante el mandato de Pedro Sánchez ha sido cero. Mientras tanto, se ha puesto en marcha la declaración política que lo anula y se han dado los primeros pasos para, en su lugar, crear una gran central alternativa de energías renovables. Al final, todos aquellos que piensan que Castilla-La Mancha merece una oportunidad saben que votar al PP supone que se lleven nuestro agua y que nos traigan toda la basura nuclear de España.

Usted vuelve a repetir como cabeza de lista del PSOE al Congreso por Toledo. ¿Qué grandes proyectos para la provincia es necesario abordar en la próxima legislatura?

Seguir invirtiendo en la línea de tren Madrid-Talavera, impulsar las comunicaciones de La Sagra con Madrid, recuperar la línea de Cercanías Seseña-Madrid e impulsar la línea Illescas-Toledo, terminar la conexión de la A-40 para unir Toledo y Cuenca por autovía, recuperar el estudio informativo de la Autovía Toledo-Ciudad Real por Urda, desdoblar la A-5 en el tramo Cazalegas-Talavera o desbloquear dos millones de metros cuadrados para suelo industrial para Talavera de la Reina.

¿Se ha olvidado de la línea de AVE Madrid-Extremadura que hace años esperan los talaveranos?

El PP, con la excusa del AVE, ha abandonado durante años la línea de tren convencional. No nos olvidamos del proyecto, y ahora se está estudiando si debe pasar o no por Toledo capital, pero ahora lo urgente es resolver los problemas del tren convencional.

¿Cuál sería un buen resultado para el PSOE en Castilla-La Mancha?

De las cinco provincias, salvo en Albacete, el PSOE y Vox se están jugando el último escaño en cada una de ellas. Un gran resultado sería sumar esos cuatro escaños más a los nueve conseguidos en abril. Lo podemos logramos si convencemos a los ciudadanos progresistas y moderados que prefieren que el PSOE tenga un poco más de fuerza para defender los intereses específicos de Castilla-La Mancha antes que la radicalidad de Vox, que ya ha demostrado ser un partido que no sirve al interés general de los castellano-manchegos, porque protegen, entre otras cosas, la continuidad del trasvase Tajo-Segura.

No le da a Unidas Podemos ninguna posibilidad de sacar algún diputado en Castilla-La Mancha. ¿Por qué lo tiene tan claro?

¡Es que no tienen ninguna opción! No la tuvo en abril y muchísimo menos la va a tener ahora. Siendo la quinta fuerza política en número de votos es imposible sacar escaños en circunscripciones pequeñas como las de Castilla-La Mancha. Por lo tanto, votar aquí a Unidas Podemos, lamentablemente, no es solo tirar el voto a la basura sino ser cómplices de la representación de Vox en las instituciones. Por eso, insisto, desde el PSOE pedimos el voto a todos los votantes progresistas, entre ellos los 120.000 de Podemos que el pasado 28-A vieron que su voto no conseguía representación.

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