17 de octubre de 2017
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JULIÁN MAESO, MÚSICO

"Generaré enemigos, pero prefiero decir lo que pienso a ser un mierda callado"

Julián Maeso (Toledo, 1976) ofrece este martes un concierto acústico en el campus de la Fábrica de Armas promovido por la librería La Madriguera, una oportunidad para que los jóvenes se acerquen a  la música de este toledano que hará un repaso a sus tres discos, en los que conjuga country, blues y jazz. Considerado uno de los mejores teclistas españoles, Maeso, fundador de los míticos The Sunday Drivers,  ha encauzado su carrera sin despegarse un ápice de sus metas y ha conseguido, con críticas espléndidas, abrirse un hueco en un panorama dominado por la música comercial. Sin pelos en la lengua, se muestra crítico con la política cultural, con la industria discográfica y con  su ciudad, Toledo,  para la que añora no sólo que ese Tajo que ve por su ventana esté limpio, sino un impulso vital que le aleje de su realidad actual de "ciudad museo". Lo que tiene claro es que "no hay que resignarse".

¿Qué le espera al público que vaya a escucharle este martes a la Fábrica de Armas?

Va a ser un concierto en acústico, en principio voy yo solo, y voy a dar un repaso de mis tres discos, tanto con la guitarra acústica como con el piano. La idea es acercar a la gente de la Universidad música que ahora no están escuchando, por desgracia. En mi generación, nos hemos criado en bares escuchando pop, rock, blues, jazz… Hoy en día, quedan en cada ciudad muy pocos de esos bares y la gente joven hace botellón y después se mete a una discoteca y, aunque tengan redes sociales, no están en contacto con el folk, el blues, el country, el jazz. La idea del concierto es acercar esa música a la juventud, que haya un poquito de nexo.

 

¿Se considera un músico atípico, en el sentido de que sus canciones no son las que ahora escuchan los jóvenes?

La música que yo hago tampoco es para la juventud. Sí, cuando yo empecé con la música era muy, muy joven y me gustaban Blusmen, que tenían 70 años. Creo que la música está por encima de los músicos. Es algo que te llega al corazón o no te llega.

 

Lleva usted 20 años en este mundo. ¿Cómo ha ido evolucionando su música?

He ido aprendiendo. He tenido la suerte de tocar en unas bandas que tocaban bastante bien y de diferentes estilos, desde The Sunday Drivers, que era más pop, o Sweet Vandals o Speaklow, que era más música negra, soul, funk, jazz… Luego con M- Clan, con Quique González, hice algo más elaborado en cuanto a rock y canción de auto.  Después, todas las influencias de esos grupos en los que he tocado, las he ido mezclando a mi estilo e intentando hacer una música más ecléctica, no centrándome solo en un estilo, sino intentando mezclar diferentes estilos, dándoles una identidad propia.

 

¿Su público responde a un perfil definido?

Generalmente si tú tocas por la noche te va un público de una franja de edad de 30 a 55 años, luego si ya tocas de día, evidentemente, podrán venir padres con sus hijos o gente de la Universidad o más joven. La música está para que la escuche todo el mundo.

 

¿Es difícil vivir de la música cuando uno no toca la canción de moda?

¡Por supuesto! El problema no está en la música, sino en la industria musical y todos los intermediarios que hay de por medio, ya sea quien recauda los derechos, como la Sociedad General de Autores (SGAE), o distribuidoras, discográficas, management… Al final cada uno gana su porcentaje, pero tú eres el que hace la canción, el que está haciéndose mil kilómetros para ir a tocar, el que paga las facturas de los músicos, los gastos de peaje, gasolina, furgoneta…

 

¿Cómo ve la industria musical?

En la industria musical también ha habido una burbuja, igual que la habido en la política y la habrá en el fútbol dentro de poco. En la industria musical se ha abogado por el dinero. Y en vez de tirar por la música de calidad, se han vendido y han tirado hacia lo que da dinero. Y al final han hecho productos sin ningún fondo, sin poso. Desde mi punto de vista, hago mi trabajo lo mejor que puedo, sigo mi carrera con mi idea de lo que quiero hacer. Es una carrera más de largo recorrido, no de hacer un tema para hacerme famoso.

¿Qué opina de los concursos que buscan talentos musicales?

Lo único que promueven es la competición y realmente es un engaño, porque lo único que están haciendo es pagar una millonada a los 'coaches' del programa y encima como los niños tocan canciones de ellos para que les elijan, también están cobrando de ello como autores. Entonces, es un apaño total.

 

¿La música ocupa el lugar que merece dentro del ámbito de la cultura?

Durante muchos años en televisión no ha habido música, no se ha dejado entrar a la gente joven a los conciertos, han quitado música en muchos institutos, en el colegio como asignatura obligatoria… Es todo un fracaso a nivel educativo. La música está demostrado que une a la gente y facilita muchas destrezas cognitivas, de ritmo, de matemáticas… No interesa que haya un pueblo culto. A un pueblo culto no le puedes manejar. La música es algo que en otros países con más educación y cultura forma parte del entramado de la formación de una persona. Se oye en la casa desde pequeños y es parte del folklore. Tú vas a un festival en Europa y en el mismo festival vas a ver grupos de folk, de blues, de heavy, de jazz y vas a ver niños, padres y abuelos. En España, no. 

 

¿Siente que nos está manejando?

Nos estamos dejando manejar. Estamos convirtiéndonos en una población con miedo, en una pseudo paz: puedes comprarte un móvil, puedes llegar a pagar tu casa, el fin de semana sales… Pero la gente no lucha por sus ideales, desgraciadamente. En el caso de los jóvenes, las nuevas tecnologías para unas cosas sirven, pero para otras individualizan mucho al ser humano. Cada uno se mete en su zona de confort, con su Facebook, con su Twitter y al final no se unen. Y Facebook es un negocio en el que te hacen ver lo que ellos quieren, por mucho que creas que es personal. Hay un control total por parte de empresas, por parte de gobiernos.

 

Ser rebelde hoy en día es casi imposible, ¿no?

Y más cuando han sacado la 'ley mordaza' para que ya no puedas ni manifestarte, porque te pueden caer miles de euros de multa. Lo han hecho muy bien. 

 

¿La música se debe utilizar como instrumento reivindicativo?

Se está utilizando desde siempre.  Ahora hay, pero no interesa darle fuelle a esos grupos que reivindican un cambio. Ahora mismo en España hay gente con muchísimo talento, muy preparada, que no llega a ser escuchada por la radiofórmula o porque las discográficas no apuestan. Están mucho más preparados que todos los grupos de los ochenta  que no sabían nada, lo único que iban con el pelo cardado y vestidos de cuero y nos han vendido eso. El indie sigue funcionando en España por encima del resto de los estilos, porque hay una herencia de los ochenta.

 

¿Qué le parece el reggaeton?

El reggaeton viene de la cumbia, si no me equivoco, de la mezcla de estilos latinoamericanos. Seguro que la base, como estilo musical, tiene un ritmo soportable. El problema es lo que se ha hecho con eso y las letras que les ponen y los vídeos que hacen. No tiene ningún tipo de fondo, niños de catorce años están escuchando unas letras con contenidos totalmente machistas y sexuales, los vídeos dan vergüenza ajena. La verdad, si te escuchas un reggaeton en una discoteca, vale, pero cuando lo ponen toda la noche y lo más malo posible, ya es "hacedme el favor, dejadme vivir". Tampoco puedo ser yo un talibán y decir que es lo que tiene que escucharse y lo que no. Yo respeto todos los gustos.

 

¿Qué le inspira a la hora de componer?

En cualquier momento del día me vienen melodías a la cabeza, sea yendo en bicicleta, cocinando o lo que sea. Esas ideas las grabo con el móvil, las voy trabajando, y, a la hora de escribir, hablo de las cosas que me pasan, de las cosas que vivo y que no me gustan. Generalmente, cuando estoy bien no compongo, lo que hago es disfrutar del día que tienes por delante.

Muchos seguimos añorando a los Sunday Drivers. ¿Alguna vez volverán?

Yo no tendría problema ninguno en volver. A veces hay que volver con un sentido, por un motivo coherente. Sunday Drivers fue un grupo que hizo buena música durante unos años y tuvo un éxito incluso mayor en Europa que aquí. Lo único que puedo hacer es estar agradecido de haber vivido esos años y haberlo compartido con mis compañeros. Se viajó, se grabaron discos, nos lo pasamos muy bien… Si tiene que haber un encuentrs, ¿por qué no?

 

¿Dónde siente que se aprecia más su música?

En el norte, Galicia, Asturias, País Vasco, es donde hay más tradición y respeto, porque ha habido mucho rock en esa zona. Hay gente muy profesional organizando conciertos. Pero también fueron muy bien los últimos conciertos que di en Andalucía, en diario y en poblaciones no muy grandes. Donde menos he tocado es en Barcelona, porque hay menos rock, quizás, y ellos lo tienen montado para que los músicos de allí funcionen en su circuito: ni salen mucho ni entran.

 

¿Se siente profeta en su tierra?

Ya no quiero sentirme ni profeta ni monaguillo. Yo hago mi trabajo y al que le guste, bien, y al que no, también. Si te sirve de algo, con mucha certeza creo que el Ayuntamiento no sabe si he sacado disco nuevo ni me han propuesto tocar. De hecho, este año con el XXX aniversario de Toledo como Ciudad Patrimonio de la Humanidad han contratado a David Bisbal por una millonada y ¿quién lo va a pagar esto? Con el dinero que cuesta traer a Bisbal, podrían hacer un megafestival en Toledo en todas las plazas, en todos los parques y dar trabajo a todos los toledanos, de la ciudad y de la provincia. Tampoco voy a hablar mal de Bisbal, tiene su estilo, es un profesional, canta bien, pero en el aniversario de Patrimonio de la Humanidad no es algo coherente.

 

Usted vive en Toledo y nació aquí. ¿Qué opina de la ciudad, como vecino?

Es muy fácil hablar y difícil actuar en muchas ocasiones. Veo cosas que me gustaría que cambiasen, empezando por el río, que vivo al lado y da vergüenza. Si hay tanta gente en paro, ¿por qué no se hace un plan para dar trabajo a la gente y levantar una presa antes de Toledo y una depuradora y que en cinco años se pudiera hacer un uso de todo el río con actividades deportivas, pesca mucho más sana y un impulso al turismo en esa zona? No sé por qué no lo hacen. O toda la zona del Valle, que está todo lleno de mierda. Eso sí, no les falta tener agentes de la Ora pegando multazos todos los días y a todas horas, pero no pueden poner a dos o tres personas a limpiar el Valle, porque con el calor que hace lo único que puede haber es un incendio.

 

¿Es más fácil ser turista en Toledo que vivir en el Casco?

Toledo se ha convertido en una ciudad museo, en la que prima sacar dinero al "guiri", que el "guiri" venga durante una franja horaria, darles paellas congeladas, hacerles la ruta… Y a las ocho de la tarde Toledo está muerto. Y cualquiera que quiera hacer una iniciativa, un concierto, ya tiene que estar pidiendo permisos… Tanto que se habla de Ciudad de las Tres Culturas, y es una ciudad de las más bonitas del mundo, ¿has visto algún pintor pintando en la calle? Creo que lo que podía ser es lo que no es. También Toledo, con todo mi respeto hacia las monjas y curas, en otras ciudades, en todos los edificios históricos en los que viven tres personas, se han reinventado y se han adaptado para el uso del pueblo, que es el que realmente levantó esas iglesias y esas catedrales.

¿El que la ciudad no llegue a aprovechar sus potenciales tiene que ver el carácter de los toledanos?

Muchísimo. Yo soy toledano y me considero un poco sieso, lo que pasa es que viajo mucho y puedo comparar y decir "yo no quiero ser eso". El toledano siempre ha sido una persona que no ha hecho y en el momento en que alguien ha hecho algo, se le ha crucificado. Es un poco envidioso, un poco cerrado, con grupos de personas que hacen siempre lo mismo y en los mismos sitios, pero en el momento en el que alguien destaca, se le hace la cruz. Bueno, también tiene cosas bonitas. Vivo en Toledo, tengo muchos amigos en Toledo y me he criado aquí. Tal vez me generaré enemigos, pero prefiero decir lo que pienso a ser un mierda callado. En Ciudad Real, en Talavera, en Albacete, hay muchísimo más ambiente que en Toledo.

 

¿Echa en falta actividades culturales para mover la vida de la ciudad?

Hay que darse cuenta de que la cultura es fundamental y de que hay que unir diferentes disciplinas deporte con música, con literatura… Estoy seguro que si propones cosas a la gente de Toledo que quiera colaborar para ayudar en algo, va a suceder, la gente quiere cambiar la ciudad.

 

Aparte del concierto de este martes en la Universidad de la Fábrica de Armas, ¿cómo se le presentan los próximos meses?

Por suerte estamos tocando casi todos los fines de semana. Y tengo pendiente con el Conservatorio de Toledo, con el director, Juanjo Montero, para sacar a la gente del Conservatorio de su rigidez, de su disciplina y abrirles a otros estilos musicales, que no se preocupen por fallar una nota, que no va a pasar nada.

 

¿Tiene algún proyecto con la Junta de Castilla-La Mancha?

Lo tuve cuando hicimos la Red de Teatros de Castilla-La Mancha. Desde entonces no ha habido ningún interés por parte de la Junta. Hoy en día, como en la política en los puestos de cultura se ha puesto a dedo a personas que no saben lo que es un libro, lo que hacen es decir "vale, yo estoy aquí y que vengan promotores locales a ofrecerme. Lo acepto, pago el porcentaje y ya está. Las actividades se hacen pero no hay una coherencia, digamos.

 

¿Siente que camina a contracorriente?

A ver, hay gente haciendo muchas cosas. Por ejemplo, hay muchos artesanos en Toledo. ¿En algún momento el Ayuntamiento ha querido en estas calles que están muertas, como por ejemplo Martín Gamero, que antes era la calle de las zapaterías, que está muerta, como todas las calles aledañas a la principal, echar un cable a este sector? Aquí hay maestros espaderos, hay gente que trabaja en la madera, cerámica, de todo. Pues ayúdales con el aquiler y de repente Toledo tendrían una vida. Toledo lo tiene todo y todo son trabas. Por supuesto, critico las cosas que me gustaría que cambiasen pero hay que sacar la mejor actitud positiva dentro de lo malo que tenemos.

 

Lo que está claro es que no hay que resignarse, ¿no?

No, yo no me resigno para nada. Aquí en Toledo se repite eso de "bueno, a ver alhaja, tendrá que ser así, esto es lo que hay". Y así nos va.

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