SEGUNDA DIVISIÓN B

Un golazo de Pepe Delgado le permite al Socuéllamos pescar un valioso empate

FOTO: Captura de CMMedia. FOTO: Captura de CMMedia.

El Yugo Socuéllamos consiguió puntuar en su reestreno en Segunda División B tras un partido muy disputado frente a uno de los rivales más peligrosos de la categoría. Los azulones, además, lograron el empate como mejor sabe, justo al final y con un gran gol de Pepe Delgado que impidió al Badajoz marcharse del Paquito Giménez. 

Comenzó el partido con mucha pelea, algo típico en el feudo socuellamino donde la lucha en la medular se convierte prácticamente en una cuestión de vida o muerte. Los acercamientos de mérito, eso sí, tardaron en verde. De hecho, no fue hasta cumplida la primera media hora de juego cuando Alayeto probó suerte para los visitantes, con un remate dentro del área a la salida de un saque de banda. 

La respuesta para el Socuéllamos la tuvo Megías con un cabezazo que hizo lucirse a Kike Royo, pero la jugada estaba invalidada por fuera de juego previo del delantero azulón. La última oportunidad y quizás la más clara fue de nuevo para los locales, con una acción de Santano que terminó con un disparo que salió demasiado alto. 

Segunda Mitad

En la segunda parte, la pelea se mantuvo y de nuevo las ocasiones brillaron por su ausencia. Aunque lo cierto es que sí se vieron los goles gracias a dos acciones aisladas, pero de tremenda brillantez, que acabaron subiendo al marcador. El primero en golpear fue el CD Badajoz, tras una galopada de Álex Corredera, al que nadie le salió al paso hasta que se plantó en la frontal y soltó un latigazo imposible para Javi Sánchez

Al Socuéllamos le quedaba media hora por delante y se lanzó sobre la portería de un Kike Royo al que cada vez le protegían más jugadores. Era difícil encontrar resquicios en la zaga visitante y sólo a través de acciones a balón parado lograban acercarse los azulones. Así se mantuvo el guión hasta el minuto 90, cuando un saque de banda salió rechazado a la frontal y Pepe Delgado no se lo pensó. El centrocampista controló la pelota con el muslo y, sin dejarla caer, soltó un zapatazo que se coló por toda la escuadra de la portería pacense. El 1-1 desató la locura en el Paquito Giménez, que vio cómo el cuadro ciudadrealeño se reestrena en la categoría de bronce con un meritorio empate ante un rival de altos vuelos. 

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