23 de octubre de 2019
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La Pregunta

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¿Qué castillo de la región ayudó a Iker Jiménez a superar la mayor crisis de su vida?

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Iker Jiménez

El periodista y gran comunicador Iker Jiménez ha pasado gran parte de su vida delante de las cámaras y de los micrófonos de la radio. Su programa más conocido, Cuarto Milenio, es ya legendario entre los amantes del misterio. Pero no todo han sido éxito y luces e su trayectoria vital y profesional ya que, según se ha conocido estos días, tuvo que superar una fuerte crisis personal en la que "perdí todo de un plumazo". Durante uno de sus últimos programas, el presentador ha hablado de cómo tuvo que reinventarse para poder seguir adelante con su profesión.

"Hace 20 años tuve un momento de esos de perder de un plumazo mi estatus y lo que había logrado con bastante esfuerzo. Le dije a mi mujer [Carmen Porter] que me iba al castillo de los Obispos de Sigüenza". Un lugar aleatorio ya que Iker Jiménez no tenía ninguna conexión anterior con la localidad alcarreña, y menos con el imponente castillo que alberga en la actualidad uno de los paradores nacionales más impresionantes del país.

Su estancia en el castillo de Sigüenza le resultó terapéutica: "Escribía en ese maravilloso lugar y tenía la impresión de que era el típico sitio de esplendor en la Edad Media pero que se había quedado un poco a un lado en la actualidad. Me bajaba muy de madrugada. Bajé cinco o seis días. No tengo ni idea del motivo, pero tuve la sensación de que esto me iba a traer suerte".

Y así fue cómo Iker Jiménez comenzó a recuperar sensaciones, a volver a sentirse con energía para seguir adelante. Han pasados dos décadas y sigue al pie del cañón con su conocido programa de televisión. Una de las claves fue no tener miedo a reconocer su fracaso, algo que, bajo su opinión, se ha de mejorar en nuestro país: "Estamos en una sociedad que cuando lo pierdes todo, en vez de considerarse que es muy interesante el aprendizaje para regresar, se demoniza un poco a esas personas. Lo importante es el valor de que eso puede ocurrirte y volver a caminar".

También Sigüenza tuvo sus buenos efectos sobre el comunicador, igual que en el caso de Froilán de Marichalar y Borbón. El sobrino del rey Felipe VI y hijo de la Infanta Elena también estuvo recluido en Sigüenza, pero por imposición de sus padres y por los malos resultados académicos que estaba cosechando. Froilán estuvo en un colegio interno de la localidad alcarreña, no en el castillo. Y parece que le vino muy bien su estancia en Sigüenza, igual que a Iker.

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