La Pregunta

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¿Qué pasará con los trabajadores y las sucursales de Liberbank en Castilla-La Mancha con la fusión?

En la tarde del martes, los consejos de administración de Unicaja Banco y Liberbank daban luz verde a su proyecto común de fusión que supondrá la absorción del banco de origen asturiano en el que en su día se integró CCM por parte de la entidad con sede en Málaga para crear el quinto banco español tanto por activos como por depósitos.

Pero esta operación no saldrá gratis para la nueva entidad que tendrá de presidente ejecutivo a Manuel Azuaga, actual presidente ejecutivo de Unicaja Banco, y de consejero delegado, a Manuel Menéndez, actual consejero delegado de Liberbank. Según han informado Unicaja Banco y Liberbank, los costes de reestructuración ascenderán a 540 millones de euros, totalmente cargados en 2021 contra el 'badwill'.

Sin embargo, una de las preguntas más recurrentes entre los castellano-manchegos es la afectación que tendrá la operación en la plantilla y la red de oficinas de Liberbank en la región. En principio, se produce un "reducido" solapamiento comercial, si bien el impacto sobre la plantilla de esta integración aún deberá analizarse y, en todo caso, será negociado con los sindicatos para alcanzar el "mayor acuerdo posible".

Desde un punto de vista comercial, la integración de Unicaja Banco y Liberbank permitirá al grupo resultante ampliar su presencia al 80% del territorio español, al tiempo que la complementariedad de la red de oficinas y zona de actuación permitirá tener cuotas de mercado líderes en, al menos, cuatro comunidades autónomas.

Igualmente, esta operación de consolidación presenta un encaje estratégico "muy fuerte", teniendo en cuenta el liderazgo regional de Unicaja Banco y Liberbank en sus respectivas áreas de origen; el fuerte reconocimiento de marca, su estructura de liquidez muy sólida y holgada, y su fuerte posición de solvencia, según el consta en el documento que recoge el Proyecto Común de Fusión.

A su vez, ambas entidades destacan que el tipo de negocio de banca minorista en el que centran su actividad, con alta concentración en el sector hipotecario minorista y un importante negocio de pequeñas y medianas empresas, hace que el encaje cultural facilite la integración.

A pesar de este encaje estratégico, tras la ejecución de la fusión, la 'nueva Unicaja' completará el análisis de los solapamientos, duplicidades y economías de escala derivadas del proceso. Por el momento no se ha tomado ninguna decisión en relación con las medidas de índole laboral que "será necesario adoptar para proceder a la integración de las plantillas".

En cualquier caso, tanto Unicaja Banco como Liberbank se han comprometido a que la integración de las plantillas se llevará a cabo respetando los procedimientos legalmente previstos, sobre todo los relativos a los derechos de información y de consulta de los representantes de los trabajadores,

A la hora de acometer cualquier proceso de reestructuración, la idea será mantener con los sindicatos las correspondientes reuniones y negociaciones que permitan desarrollar la integración de las plantillas con "el mayor acuerdo posible entre las partes".

La entidad combinada tendrá, en principio, una plantilla de 9.972 empleados (6.274 de Unicaja Banco y 3.698 de Liberbank) y una red de 1.608 oficinas (1.029 de Unicaja y 579 de Liberbank).

Las operaciones de fusión son una de las vías que la banca tiene para ganar escala, mejorar la eficiencia y elevar la rentabilidad, elementos de gran importancia en un contexto marcado por unos tipos de interés en mínimos históricos y por los efectos de la crisis del coronavirus. Este escenario, unido al exceso de capacidad, se solventa habitualmente mediante procesos de reestructuración de las plantillas.

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