19 de septiembre de 2019
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El limitador de velocidad será obligatorio a partir de 2022

Los coches nuevos que se vendan en la Unión Europea a partir de mayo de 2022 deberán llevar instalado un limitador de velocidad inteligente. Se pretende reducir la mortalidad vial en un 20%.

El Parlamento Europeo ha dado luz verde por una amplía mayoría a la normativa del limitador de velocidad, que prevé la inclusión en los futuros vehículos ligeros del llamado Asistente Inteligente de Velocidad (ISA, por sus siglas en inglés), uno de los 30 nuevos sistemas para reducir los accidentes de tráfico en coches, furgonetas, autobuses y camiones.

El vehículo, a través de cámaras que detectan las señales, mapas y datos extraídos del GPS, informará al conductor de la velocidad máxima a la que debería de circular en función de las circunstancias de la vía. No obstante, será el conductor quien tomará la última decisión y, además, podrá desactivar el dispositivo cuando quiera. El conductor tendrá que encender cada vez que arranque el vehículo el limitador de velocidad, cuyo uso sin embargo no será obligatorio.

Se trata de un primer paso para que los conductores vayan acostumbrándose a esta nueva tecnología mientras se van perfeccionando esos dispositivos, aún con un margen de error de en torno al 10 %. La ponente del texto en el Parlamento Europeo, la eurodiputada conservadora polaca Róza Thun, describe el dispositivo como un “sistema inteligente que hará que los conductores sean plenamente conscientes de que están excediendo el límite de velocidad”. “Esto no sólo nos hará a todos estar más seguros, sino que también ayudará a los conductores a evitar multas”, afirma.

La DGT lo respalda

La Dirección General de Tráfico (DGT) española ya había propuesto el año pasado que el limitador de velocidad pasara a ser obligatorio en los vehículos, según la lógica de que la velocidad es “el punto estratégico” de la seguridad vial: a mayor velocidad se producen más accidentes y de mayor gravedad.

Los coches, según la normativa aprobada por la Eurocámara, deberán ir también equipados con mecanismos de frenado inteligente, sistemas avanzados de advertencia por distracción, de mantenimiento de carril, de detección de marcha atrás, interfaz para la instalación de alcoholímetros antiarranque y parabrisas que mitiguen los daños causados a ciclistas y peatones en caso de choque.

Llevarán instalada una señal de frenado de emergencia, que ya era obligatoria para camiones y autobuses, y un registrador de los datos de los segundos previos al accidente que servirá de “caja negra” para analizar las causas del siniestro, sistemas todos ellos que también reducirán potencialmente las emisiones de CO2.

Anfac firme defensora

La Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) ha señalado que el asistente de velocidad inteligente, junto a otros sistemas, puede contribuir a reducir el número de accidentes de tráfico. Todas las medidas que mejoren la velocidad de los vehículos son positivas y los fabricantes están comprometidos con la mejora de la seguridad para atender al objetivo de “cero muertes”.

La patronal ha recordado que algunos estudios indican que la combinación del asistente de velocidad inteligente con el Control Electrónico de Estabilidad puede reducir las víctimas mortales por exceso de velocidad entre un 5,2 % y un 8,7 %.

El RACE avisa del coste

El Real Automóvil Club de España (RACE) ha valorado la incorporación del asistente a los nuevos vehículos, pero ha alertado de que conllevará “un encarecimiento en los costes“. “La tecnología puede ayudar y ayuda a evitar accidentes y ha salvado muchas vidas”, ha afirmado el director de seguridad vial de RACE, Antonio Lucas, que, sin embargo, ha mostrado su preocupación por el aumento que puede suponer en el precio de los automóviles.

“Sistemas como el ISA ya existen y están en el mercado pero deberían ser accesibles para todo el mundo“, ha indicado Lucas, que aboga por el establecimiento de ayudas para la adquisición de vehículos con este tipo de sistemas, actualmente disponibles en vehículos de gama media-alta, pero es más difícil encontrarlos en gama baja.

Asimismo, ha asegurado que más del 20 % de accidentes son por alcance, por lo que ha apuntado que es “importante” que todos los ciudadanos “circulen con los mismos sistemas de seguridad”. Sin embargo, ha añadido que este tipo de sistemas deben llevar aparejada una formación “específica” para el usuario, ya que “están lejos de sustituir al conductor”.

Luchar contra los puntos ciegos

Más allá de los coches, la nueva normativa europea afecta también a los grandes vehículos, como camiones y furgonetas, que a partir de 2025 deberán empezar a equiparse con tecnología de visión directa para detectar mejor los puntos ciegos y un sistema de alerta de colisión para alertar a peatones y ciclistas, los usuarios más vulnerables de la vía pública.

Más de 25.000 personas murieron en las carreteras europeas y 135.000 sufrieron heridas graves en 2018, según los datos preliminares publicados por la Comisión Europea, que no llegará a su meta de reducir los siniestros mortales a 15.750 en 2020.

El Ejecutivo comunitario aspira, no obstante, a reducir a la mitad el número de accidentes mortales o graves entre 2020 y 2030 y a alcanzar el objetivo de cero muertes en las carreteras de la Unión Europea en 2050.

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