14 de diciembre de 2019
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Audi Q8, un SUV para impresionar

El nuevo SUV de los cuatro aros llega con 10 años de retraso frente a sus rivales, un hándicap que suple con una estética sobrecogedora y con un arsenal tecnológico que les va a obligar a actualizarse a fondo.

Fue en el año 2008 cuando BMW lanzó el X6, un SUV grande con estética coupé que enseguida encontró un nicho de mercado muy interesante, que es el de la diferenciación a través de la exclusividad de una carrocería con diseño y fuerza a costa de perder algo de versatilidad. Y aunque BMW elevó esta carrocería a los altares, hay que recordar que antes SsangYong ya había inaugurado este concepto con el Actyon, un coche que se puede considerar avanzado a su tiempo, ya que en 2005 el mercado todavía no estaba preparado para la fiebre SUV que ahora nos invade.

Mercedes siguió esta estela en 2015 con el lanzamiento del GLE Coupé, un coche cuya estética resultaba de una deportividad y fuerza tremendas y que de nuevo dejaba claro que esta nueva parcela era además una manera de crear productos diferenciados que fidelizan a los clientes. Tal es así que tanto BMW como Mercedes tienen este mismo concepto en su gama de SUV medios, con el X4 y el GLC Coupé. Audi mientras tanto no ha querido (o podido) reaccionar todo lo rápido que se esperaba de la dura competencia que las tres marcas manifiestan entre los clientes Premium, y ahora, 10 años después, mueve la primera ficha con el Q8.

Es este su nuevo estandarte SUV, un coche que comparte la numeración con el todopoderoso A8, aunque no tendrá tanta tecnología como la mejor berlina de Audi, y que con una estética sobrecogedora se diferencia completamente de su hermano de gama, el Q7, que a partir de ahora se queda como la opción familiar con sus 7 plazas y su conservadurismo estético. El Q8 llega como un torrente para refrescar la imagen de Audi y se posiciona así como su modelo más bello y rompedor, con permiso del inminente etron 100% eléctrico. Las ventanas sin marco y la zaga nos han encantado.

 

Reduciendo 7cm la longitud, 4cm la altura y ganando 3cm de anchura parece mentira que el Q8 y el Q7 compartan base mecánica, puesto que el resultado es un coche que desborda deportividad, con los hombros muy marcados, unas contundentes llantas de hasta 22 pulgadas y una trasera llena de personalidad que evoca los mejores años del Audi Quattro. Eso sí, el arsenal de ayudas a la conducción que monta hace que este SUV supere holgadamente las 2 toneladas de peso y que, aunque demuestre un comportamiento muy dinámico, no pueda esconder sus inercias. 

La nueva parrilla octogonal marca el frontal, y al abrir la puerta nos encontramos un interior que se asemeja mucho más al del A8 que al del Q7. De hecho, hereda de la berlina el MMI touch response debajo de la pantalla del navegador que va integrada en el centro del salpicadero y el virtual cockpit detrás del volante. El conductor puede elegir entre siete modos de conducción, entre los que se encuentran para sorpresa de su deportiva carrocería dos modos para circular fuera del asfalto (Allroad y Offroad). La suspensión neumática, que consigue hasta 25cm de altura libre al suelo, es capaz de obrar maravillas junto con la tracción Quattro.

A pesar de ello el Audi Q8 es un animal de autobahn, las autopistas alemanas sin límite de velocidad, pues es ahí donde se puede sacar la quinta esencia de su conseguido equilibrio dinámico y su motor diésel 50 TDI, un V6 de 286CV y 600Nm de par que llega como único disponible por el momento. En 2019 llegará la versión de 231CV de este mismo bloque, la 45TDI, así como un 55TFSI de gasolina con 340CV. Eso sí, todas las mecánicas cuentan con la ayuda de un sistema de hibridación ligera que Audi denomina MHEV.

 

Con una batería de 48 voltios que ayuda al motor de combustión a iniciar la marcha y que permite incluso desconectarlo durante un máximo de 40 segundos circulando a vela, el Q8 consigue con el MHEV un ahorro estimado en 0,7 litros a los 100 kilómetros y le ha permitido obtener la etiqueta ECO de la DGT, de manera que puede circular sin restricciones en ciudades como Madrid durante los episodios de alta contaminación. El 50 TDI anuncia un consumo medio homologado de 6,6 litros y unas emisiones de CO2 de 172 g/km.

Para probar todos sus atributos, Audi nos ha llevado a algunas de las mejores carreteras que parten de la costa Alicantina hacia el interior, y en ellas hemos comprobado como el eje trasero direccional, las estabilizadoras activas o la combinación de los hasta 39 sistemas de ayuda a la conducción consiguen que el nuevo Audi Q8 haga honor a su silueta y se comporte como un GT de altos vuelos. No le puedes pedir maneras de rabioso deportivo ni lo pretende ser (por lo menos hasta que llegue el SQ8 o incluso el RSQ8, que tiemble su primo el Lamborghini Urus), pero es increíble lo rápido que se puede circular por cualquier carretera o camino en buen estado con el SUV deportivo de Audi.

A nivel de habitabilidad las 5 plazas son un dechado de comodidad y atenciones hacia sus pasajeros, y aunque el maletero se queda en 680 litros con la banqueta trasera en su posición más adelantada (se desplaza 10cm), no se echa en falta más capacidad de carga, que además es considerablemente mayor que los 580 litros del BMW X6. El precio del Audi Q8 arranca este año en los 84.840 euros, fácilmente superables con los paquetes de acabado S-Line y Black Line, y en el lanzamiento se ha preparado una edición especial First Edition limitada a 80 unidades que incluye un equipamiento de lo más completo por 105.000 euros con un ahorro cercano al 40% en el mismo.

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