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BMW arriesga (y gana) con el nuevo Serie 4

La variante cuopé de la berlina media de las hélices ha llegado con una agresiva apuesta estética acompañada de un comportamiento y una calidad interior de primera, tanto que se le puede considerar un Serie 8 a escala.

Aunque la saga de coupés medios de BMW arranca en 1936 con el 328, el Serie 4 es un modelo que toma personalidad y nomenclatura propia en 2013, y desde entonces se han vendido ya 900.000 unidades de una carrocería que donde más gusta es en Europa, no en vano es donde se han comercializado el 36% de las mismas, dejando claro el gusto de los clientes del viejo continente por los coches deportivos que transmiten emoción y placer de conducción. 

Lo más llamativo y ampliamente comentado de este modelo es su enorme parrilla delantera, un elemento que es 100% activo para conseguir la máxima eficiencia y que a nosotros personalmente nos ha gustado desde el primer momento. Pero el frontal del Serie 4 es además protagonista porque sus faros podrán montar tecnología láser, capaces de ofrecer hasta 600m de alcance en plena noche, sin duda un elemento de enorme importancia en un vehículo destinado a ofrecer una experiencia de conducción de primera en toda circunstancia.

 

Más allá del aspecto estético del nuevo Serie 4, que además cuenta con una línea lateral escultural en sus 4,8m y una trasera que transmite mucho poderío, el cupé de BMW es mucho más coche en todos los sentidos, tanto que a nosotros nos ha parecido que conducíamos un Serie 8 a escala. La habitabilidad interior mejora, aunque esté homologado para 4 ocupantes y su maletero haya perdido un poco de capacidad (440 litros), y la calidad percibida, ese intangible tan importante, ha mejorado en todos los aspectos, con un silencio interior exquisito gracias al parabrisas acústico de serie. Y todo acompañado del Intelligent Personal Assistan de la marca y con conducción autónoma de nivel II. 

La oferta de lanzamiento está compuesta por tres motores de gasolina y uno diésel. El 420i se fija como la versión de acceso con 184CV, mientras que el 430i, con el mismo bloque de 4 cilindros de dos litros, sube hasta los 258CV de potencia. El diésel es el siempre eficaz y pletórico 420d con tecnología Mild-Hybrid, etiqueta ECO y 190CV. En todos los casos se asocian a un cambio automático de 8 marchas de tipo convertidor de par, y siempre en tracción trasera, a excepción del 420d que también puede montar un esquema xDrive, una tracción total que es de serie en el M440i, 374CV asociados a un sistema MHEV ECO que le dan una aceleración de 0 a 100 Km/h en 4,5 segundos.

 

El dinamismo del nuevo Serie 4 es sin duda su gran valor diferencial, no en vano los 55kg que adelgaza frente a la última generación del Serie 3, que ya es un referente en su segmento de deportividad, hacen de él un coche mucho más ágil. El hecho de que el centro de gravedad vaya situado 2cm más abajo también marca enormes diferencias en comportamiento frente a su hermano de 4 puertas. Estos atributos serán superlativos cuando en 2021 hagan acto de presencia las versiones M-Performance, con 370CV, y los todopoderosos M4 y M4 Competition. Harina de otro costal en deportividad que tendrán su alter ego en el i4, un coche que ofrecerá un 0 a 100 en 4 segundos y 600km de autonomía WLTP 100% eléctrica. 

El BMW Serie 4 2020 se vende, por el momento, en dos carrocerías: coupé y cabrio, con dos puertas y habitáculo 2+2. Más adelante llegará el Gran Coupé de cuatro puertas y cinco plazas. El precio arranca en los 48.400 euros del 420i y termina en los 74.300 euros del M440i Xdrive, y el equipamiento de serie, sin ser para tirar cohetes, incluye faros led y control de velocidad dinámico por mencionar algunos detalles interesantes.

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