21 de octubre de 2019
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Nos han contado

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EDCM

El inexplicable drama de una familia castellano-manchega que lleva un mes sin poder enterrar a Félix

 Los bomberos trabajando en el lugar del accidente

 

Este viernes 30 de agosto se cumple exactamente un mes desde que Félix López, un camionero castellano-manchego natural de Villarrobledo (Albacete), perdiese la vida durante el ejercicio de su actividad profesional a causa de un grave accidente ocurrido en la N-II a su paso por Candasnos (Huesca). Lo más indignante es que, al inmenso dolor de la pérdida, los familiares del chófer suman el desasosiego que les provoca no poderle haber dado todavía sepultura, ya que siguen esperando a que el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Fraga le haga entrega del cadáver.

"Está hace 30 días en el depósito del Instituto de Medicina Legal de Aragón, en Zaragoza, y solo pedimos que venga lo antes posible para darle sepultura en su tierra", ha manifestado Pedro, hermano del fallecido, a El Periódico de Aragón. "Nos dijeron que, por razones de procedimiento, el cuerpo se entregaría pasados dos meses del fallecimiento", ha añadido el familiar, que también ha manifestado que la viuda de Félix y sus dos hijos, uno de 14 y otro de 11 años, "están pasándolo muy mal".

"Entiendo que la jueza tiene que hacer su trabajo, y hacerlo bien, pero nosotros lo único que queremos es que el cuerpo de mi hermano venga a descansar a su tierra", ha señalado Pedro, que piensa que "no es normal que tarden todo este tiempo para entregarnos el cuerpo" de su hermano, al que califica como "muy prudente".

Félix López, de 47 años, conducía un camión frigorífico con carne y embutidos que colisionó con otro vehículo pesado cerca de Candasnos, en el tramo sin desdoblar de la N-II. Los dos camiones se incendiaron como consecuencia del impacto y los cuerpos de los dos conductores quedaron desfigurados por las llamas.  En el juzgado de Fraga han informado a la familia del castellano-manchego de que las pruebas de la identificación deben realizarse en Madrid, "pero la cuestión es que el cadáver no está allí todavía", por lo que la pesadilla administrativa podría prolongarse durante más tiempo.

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