BÁDMINTON

Varios deportistas paralímpicos persiguen su sueño entrenando en un centro de referencia de Toledo

FOTO: Hospital Nacional de Parapléjicos
FOTO: Hospital Nacional de Parapléjicos

Seis jugadores españoles de parabádminton aspiran a clasificarse para las olimpiadas de 2020 en Tokio y para ello están entrenando hasta el domingo en las instalaciones del Hospital Nacional de Parapléjicos, ubicado en Toledo, que se ha convertido en una escuela de ensayo para superar este desafío.

Los deportistas están compartiendo esta semana entrenamientos con otros siete jugadores procedentes de países como Austria, Francia o Inglaterra en la primera concentración internacional de parabádminton.

Entre los deportistas españoles se encuentra Marcela Quinteros, alicantina de 48 años, que acaba de ganar el bronce en el Internacional de Irlanda y se dispone a entrenar "fuerte" a fin de hacerse un hueco en los próximos Juegos Paralímpicos en esta disciplina, aunque ha reconocido a Efe que el reto es "dificilísimo" ya que los rivales asiáticos, tanto japoneses como chinos y tailandeses, son "los números uno".

Estos deportistas llevan practicando esta disciplina deportiva desde hace más de diez años y cuentan con una numerosa selección de jugadores profesionales, entre 40 y 45 en el caso de Japón, que llevan años "entrenando duro" para esta competición internacional.

Quinteros ha destacado el alto nivel de los parabadmintonistas latinoamericanos, que están "apostando muy fuerte y entrenando muy duro" para obtener los mejores resultados en los Juegos, algo que ha podido comprobar, pues acaba de participar en un torneo en Brasil.

Aún así, Quinteros, campeona de España en parabádminton y que parte como favorita de cara a Tokio, lo afronta con esperanza: "ojalá nos clasifiquemos porque todos tenemos ese deseo y, por eso, nos hemos puesto las pilas para sacar adelante esa ilusión". Esta jugadora alicantina, que padece distrofia muscular, se topó con el parabádminton hace un par de años en la misma ciudad en la que ahora entrena para poner a prueba sus músculos de cara a las olimpiadas: "era una concentración con deportistas españoles y allí descubrí el parabádminton".

Hasta entonces sólo jugaba al pádel pero ha admitido que esta variante del bádminton dirigida a deportistas discapacitados "es muy técnica, más exigente que el pádel", además de que, según ha explicado, requiere más resistencia y agilidad en el terreno de juego, así como pensar y tomar decisiones "muy rápido", de modo que "lleva muchos años conseguir una técnica excelente".

Un privilegio

Por eso, ha considerado que actividades como el entrenamiento de esta semana en el Hospital Nacional de Parapléjicos son "un privilegio y una maravilla" para aprender de los demás: "es enriquecedor a nivel deportivo y personal", ha manifestado Quinteros, quien ha agregado que lo importante es convivir con sus compañeros en el albergue del Castillo de San Servando, donde se alojan, pese a la barrera que supone comunicarse con personas en otras lenguas.

Pero no todo será entrenamiento, ya que esta tarde los quince participantes en la concentración internacional de parabádminton dejarán las raquetas y se subirán al bus turístico de Toledo con el objetivo de conocer algunos enclaves de esta Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Un descanso que sólo durará hasta esta noche porque a partir de mañana los jugadores intensificarán su esfuerzo hasta el domingo porque se enfrentarán entre ellos en competiciones informales.

Todos los participantes en la concentración vienen de competiciones internacionales y todos están en la clasificación mundial aunque el grado de discapacidad de cada uno de ellos es distinto ya que hay seis tipos de clases funcionales en virtud de las cuales varía el tipo de pista, completa o media, y las reglas del juego.

Otro aspirante

En España practican parabádminton unas quince mujeres y unos cuarenta hombres, entre ellos Francisco Motero, uno de los dos aficionados a este deporte en la capital regional. Este onubense afincado en Toledo lleva más de dos años inmerso en esta actividad después de un accidente que le dejó en una silla de ruedas y, al igual que Marcela Quinteros, viene con ganas pero es consciente de lo difícil que será clasificarse para las próximas olimpiadas: "si no es para 2020, en 2024 lo volveremos a intentar y lo veo un poco lejos porque los asiáticos son muy buenos, marcan la diferencia al tener mucha técnica y control de la silla".

Y es que el parabádminton todavía es el "gran desconocido" en nuestro país respecto a otras disciplinas, tal y como ha relatado a Efe Gustavo López, preparador y técnico de la Federación Española de Bádminton, quien ha valorado que los participantes en esta concentración "practiquen su deporte favorito compartiendo diferentes formas de plantear el juego con deportistas de otros países".

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