VÍCTOR MANUEL MARTÍN

"El objetivo es que Eurocaja Rural siga siendo una gran entidad financiera durante generaciones y generaciones"

Víctor Manuel Martín, director general de Eurocaja Rural
Víctor Manuel Martín, director general de Eurocaja Rural

Días de máximo ajetreo en la sede central de Eurocaja Rural en Toledo. Este viernes 26 de abril, la entidad celebrará su gran cita anual, la Asamblea General de socios, donde el director general, Víctor Manuel Martín, expondrá los buenos resultados cosechados durante el pasado ejercicio. En una desapacible mañana de miércoles, este economista que se declara inconformista y prudente a partes iguales propone hacer las fotos que ilustran la entrevista antes de someterse al cuestionario: "Vamos a aprovechar este claro porque se va a poner a llover otra vez". Lo dice mirando al cielo como las personas que trabajan en el campo. Él lleva traje de chaqueta y zapatos pero, en realidad, sigue muy vinculado a la tierra desde los mandos de una cooperativa de crédito que, pese a haberse convertido en la tercera caja rural del país, sigue teniendo como principal objetivo el apoyo financiero al sector primario de Castilla-La Macha y ofrecer servicios bancarios en el mundo rural. Eurocaja Rural ya tiene abiertas oficinas en toda nuestra Región, Madrid, Ávila y la Comunidad Valenciana. A la Región de Murcia llegarán muy pronto. El "ruralismo" se expande sin prisa pero sin pausa.


 

Primera Asamblea General de socios de Eurocaja Rural tras el cambio de denominación llevado a cabo hace justo un año. ¿Cómo le ha sentado el nuevo nombre a la cooperativa de crédito?

Fantásticamente bien. En la Asamblea General del 2018 los socios aprobaron el cambio de nombre de la entidad para evitar riesgos reputacionales y eliminar barreras de cara a entrar en otras comunidades autónomas que no son Castilla-La Mancha. Nuestra marca ya no tiene fronteras. Somos una entidad acostumbrada a los cambios constantes y en la que no existe la autocomplacencia, la decisión ha sido todo un acierto. El primer ejercicio con la nueva marca ha sido excelente.

Eurocaja Rural ha cerrado el ejercicio de 2018 con 24,4 millones de beneficio, sumando 28.000 nuevos clientes y abriendo 23 nuevas oficinas. ¿Se han cumplido las previsiones?

Se han superado todas las previsiones. El foco suele apuntar siempre a los beneficios pero para nosotros los datos más importantes son el crecimiento en el número de clientes, la solvencia, el importante incremento en inversión crediticia o ser una de las entidades del país con menor tasa de morosidad y mayor tasa de cobertura sobre saldo dudoso. Todo fue crecimiento en 2018 pero, sinceramente, esto ya es narrar el pasado y lo que nos interesa en Eurocaja Rural es el futuro: queremos que los datos del actual ejercicio sean todavía mejores.

Le he escuchado en varias ocasiones poner en valor los "riñones" de Eurocaja Rural. ¿Cómo están este año?

Esto no es una carrera de velocidad sino de resistencia. Todos los años podríamos presentar unos beneficios mayores pero nunca hemos dejado de ser conscientes de que también es importante guardar. En épocas como ésta, cuando Eurocaja Rural está funcionando francamente bien, nuestra política sigue siendo de prudencia para, en las épocas de crisis, tener recursos suficientes. Por eso, las reservas de la entidad suman cientos de millones de euros. El objetivo es que la empresa perdure en el tiempo y dure muchísimo más años después de que nosotros nos hayamos marchado. Tener los riñones fuertes significa que Eurocaja Rural pueda seguir siendo una gran entidad financiera para generaciones y generaciones.

Diversos organismos monetarios y políticos comunitarios ya han alertado sobre la desaceleración económica en Europa. ¿Estamos en la antesala de una crisis?

De momento no hemos notado un retroceso brusco de la actividad económica en los territorios en los que operamos. Puede que tengamos que afrontar una nueva crisis económica en un futuro pero nosotros no la vemos en el cortísimo plazo. Si en Eurocaja Rural tuviéramos un termómetro para prever ese cambio de tendencia, este bien podría ser el de la inversión crediticia, y en 2018 hemos hecho récord histórico en hipotecas concedidas y en número de operaciones de crédito, sumando un importe de más de mil millones. Nosotros no hemos detectado que la actividad económica se haya deteriorado de una manera rápida.

¿Qué diagnóstico hace de la economía castellano-manchega en este momento?

La economía de Castilla-La Mancha está teniendo un crecimiento sólido y va moderadamente bien. Aunque hay unas zonas de la región más pujantes que otras, la actividad está siendo más que aceptable en las cinco provincias. Tenemos un sector primario poderosísimo y que, aunque tiene que seguir evolucionando, es un valor seguro para Castilla-La Mancha. Eurocaja Rural es una cooperativa de crédito arraigada a la tierra y comprometida con las cooperativas agroalimentarias desde los orígenes, por lo que va a seguir haciendo fuerza para poner en valor el sector primario.

La percepción es que de aquí a unos años el Estado no podrá pagar las pensiones. ¿Han detectado un mayor interés por hacerse con planes de pensiones u otras fórmulas de ahorro?

Se nota cierto interés, pero todavía incipiente. No creo que vayan a desaparecer las pensiones públicas en España, pero otra cosa es qué nivel de pensión vamos a poder cobrar en el futuro. Desde luego, tal y como vamos ahora mismo, no es un buen camino. Hay que ponerse manos a la obra y afrontar el problema de las pensiones para garantizar que sigan siendo dignas en un futuro. Ahora bien, se alcance una solución o no, siempre es muy aconsejable hacerse con unos ahorros personales para el futuro.

Estamos en víspera de elecciones generales, autonómicas, municipales y europeas. ¿Qué le pide Eurocaja Rural a los nuevos gobiernos que se formen?

Que no se nos asfixie con cumplimientos normativos. Tiene que existir una regulación, evidentemente, pero es que hay una cantidad de organismos dictando nuevas normas cada día... Es una auténtica locura porque necesitamos ejércitos de personas, de asesores y de consultores para adaptar a nivel informático y operativo dichas normas. Eso genera unos costes muy altos y nos impide mejorar la eficiencia todo lo que quisiéramos. Por otra parte, en Eurocaja Rural nos gustaría que las instituciones públicas valorasen más que somos un dinamizador clarísimo de las zonas rurales y que, en la medida de nuestras posibilidades, contribuimos a fijar población.

Lo que también fijan ustedes es la relación con sus clientes, que permanecen en Eurocaja Rural una media de 14 años, el doble que en la competencia. ¿Cuál es la clave para conseguir la fidelidad en un entorno bancario tan competitivo?

La humanización es nuestro gran diferencial. Nuestro personal siempre tiene que ser el que mejor preparado técnica y emocionalmente esté para responder a las demandas y necesidades de nuestros clientes con absoluta claridad, porque a la gente no se le puede hacer perder el tiempo. Ahora parece que la tendencia es deshumanizar al personal bancario para humanizar a las máquinas, pero aquí no estamos en esa dinámica. Nuestra estrategia es combinar lo digital y lo humano, una “hibridación”. En Eurocaja Rural tenemos los canales online más punteros pero no vamos a excluir nunca a las personas que se han quedado fuera de la ola digital. Por eso estamos llegando a lugares donde los demás no han querido estar, y en ese hueco de mercado hacemos muy bien nuestro negocio pero es que, además, cumplimos con una labor social como cooperativa de crédito, como la entidad de economía social que somos.

 

Durante la última etapa han centrado el Plan de Expansión de Eurocaja Rural en la zona del Levante. ¿Cómo han sido recibidos?

Hemos abierto oficinas en las ciudades de Valencia, Castellón y Alicante, pero también en pequeños pueblos donde ya no quedaba nadie; donde se habían marchado todos los bancos. Por eso nos han recibido fenomenal, porque el público quiere que alguien le ofrezca los servicios financieros que necesita. No basta con dejar un cajero y que los clientes se apañen, porque hay algunos que no saben y otros que simplemente no quieren. En Eurocaja Rural hay muchísimos clientes que no pisan las oficinas porque solo utilizan los canales digitales, pero saben que siempre van a tener a su disposición a una persona que les va a atender como se merecen. Esa es nuestra gran diferencia competitiva.

¿Tiene Eurocaja Rural intención de explorar nuevos territorios en próximas fechas?

¡España es muy grande! Ja, ja, ja. Siempre vamos a crecer de forma tranquila, con talento y con cuidado. Actualmente hemos centrado nuestros esfuerzos en el Levante y estamos estudiando la posibilidad de abrir en varias poblaciones de la Región de Murcia, además de seguir ampliando nuestra red comercial en Castilla-La Mancha y haciendo también hincapié en la Comunidad de Madrid. Por cierto, es de destacar lo bien que estamos funcionando en Madrid, y esto es porque los clientes de las grandes ciudades también pueden llegar a sentirse abandonados por sus bancos. Para nosotros está siendo una grata sorpresa.

Durante los últimos meses han cerrado importantes acuerdos con grandes empresas aseguradoras Santalucía o Mutua Madrileña. ¿Es un síntoma de que la oficina ya no solo ofrece productos bancarios?

La oficina bancaria está evolucionando con el tiempo para hacerse más rentable. Los servicios financieros están siendo complementados con nuevos productos y servicios, algo que el cliente también agradece para no tenerse que desplazar lejos de su casa a encontrar algo que necesita. Aprovechando que Eurocaja Rural tiene una de las mayores y mejores redes comerciales del centro de España, en este último año hemos cerrado acuerdos con grandes empresas nacionales que han visto nuestro potencial para distribuir sus productos y servicios.

La concentración entre entidades dentro de sistema financiero español sigue su curso. ¿Alguien ha llamado a Eurocaja Rural o Eurocaja Rural ha llamado a alguien para unir fuerzas?

Generalmente, modestia aparte, somos nosotros los que nos levantamos a abrir. Nos gusta más el crecimiento orgánico, pero siempre estudiaremos las operaciones con agentes externos, sean fusiones o de otro tipo, pero ojo, siempre y cuando sean buenas para socios, clientes y empleados. Ya hemos comprado oficinas a Barclays, a un banco portugués, etc. Hay proyectos en el aire que pueden concretarse, sí. ¡Atentos a sus pantallas! Ja, ja, ja.

También sigue fuerte la Fundación Eurocaja Rural, que en 2018 alcanzó los 8.349 beneficiarios directos. ¿Qué significa para la entidad el aporte social de la Fundación?

Significa revertir en la sociedad lo que ésta nos da. Ya somos una de las cajas rurales más importantes de España, pero no por nuestros beneficios, sino por lo que aportamos a la sociedad. No hay que olvidar que somos una entidad de economía social y que, por ley, tenemos que destinar como mínimo un 10 por ciento de nuestros beneficios a un Fondo de Educación y Promoción. Esto es algo que hacemos con mucho gusto. Por ello hemos invertido más de 2,6 millones de euros para beneficiar y ayudar a casi 8.400 personas que lo necesitan, que forman parte de colectivos excluidos socialmente o con capacidades diferentes. También hemos promocionado el sector cooperativo, hemos apostado por la formación al empresariado, etc. Queremos que cada año la aportación a la Fundación sea mayor.

¿Qué objetivos se marca Eurocaja Rural para este 2019?

Estamos viviendo el presente con intensidad, pero el futuro nos apasiona. Nuestro gran objetivo va a seguir siendo servir a nuestros clientes de la mejor manera posible, fomentando la presencia financiera en el mundo rural, llegando donde otros no llegan, estando donde otros no quieren. Queremos seguir siendo una entidad cercana, comprometida y fiel a los valores del "ruralismo". Aquí va a estar siempre Eurocaja Rural para ayudar a sus clientes.

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