22 de septiembre de 2019
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LA EXPOSICIÓN DEL AÑO EN CUENCA

Lo que se está diciendo sobre Bill Viola y la Vía Mística de Cuenca

Federico Utrera, biógrafo de Bill Viola y uno de los grandes investigadores y conocedores de su obra le considera el artista “más célebre dentro de esta disciplina, definido como “el Picasso del videoarte”.

 

“Los códigos de Bill Viola que más aprecia el público y la crítica se basan a mi juicio en dos claves: emoción y belleza”, explica el experto en Viola, Federico Utrera. Sustituir el lienzo por el plasma, el pincel por la cámara y el color por el tiempo han sido su enorme cambio, como el que se produjo al pasar de la tabla a la pintura al óleo. Y, aún antes, de la cueva a la madera. El arte evoluciona en sus soportes, avecina y anticipa cambios y Bill Viola es su profeta”. Con estas palabras, el autor español de la primera biografía y catálogo razonado del videoartista norteamericano resumía para El Independiente el valor de la gran exposición que se ofrece en Cuenca.

Utrera ha explicado perfectamente el trabajo de Viola, “uno de los pioneros en la creación del videoarte como disciplina artística y también quien lo ha llevado más lejos”. El cine y el videoarte, como disciplinas audiovisuales, “beben de la misma fuente, aunque el videoarte tiene su origen en la música, en la performance o en el body art, disciplinas y géneros artísticos que no fueron muy considerados en el siglo XX, pero que en el siglo XXI están adquiriendo toda su pujanza. Ahora no se entiende un museo de arte contemporáneo sin pantallas, sin vídeos y sin el arte audiovisual como una de sus grandes expresiones”, sostiene Federico Utrera.

TODO VIOLA EN CUENCA

Para el autor del libro “Viola en vídeo”, todas sus características como creador se pueden ver en Cuenca. “Son 16 obras escogidas en cuatro coquetos ambientes distintos. Y aunque es una muestra pequeña en comparación con las últimas exposiciones de París, Bilbao y Florencia, sí que son representativas. Y lo mejor: están muy bien expuestas, dialogan muy certeramente con los espacios y los pintores que los acompañan, en particular con los informalistas y abstractos de su Museo de Arte Contemporáneo, pero también con los propios espacios sagrados”. Viola se suma al efecto de la Cuenca abstracta: “Imperdonable no conocer con esta excusa el arte de esta histórica ciudad española”, añade Utrera.

Según cuenta Rafael Ordoñez en El Independiente, “a la lista de espacios culturales, complementarios de la oferta del museo, como el Espacio Torner o las fundaciones Antonio Pérez y Antonio Saura se suma, hasta el 24 de febrero de 2019, la exposición Vía Mística del pionero del videoarte Bill Viola (1951). Sus obras cargadas de misticismo son creaciones, varias de gran formato, que ven amplificado su impacto en las sedes que la ciudad ha preparado para la muestra, como la Escuela de Arte Cruz Novillo, Museo de Arte Abstracto Español en las Casas Colgadas y las antiguas iglesias de San Miguel y de San Andrés. Todas en el casco histórico.

Recomendamos la lectura del reportaje completo de Rafael Ordoñez en El Independiente: Bill Viola aviva el alma de Cuenca 

 

DE ESPIRITUALIDAD VA LA COSA

Javier Rubio Nomblot en ABC ha escrito que “de espiritualidad va la cosa, porque en «Vía mística», el conjunto de vídeos del gran Bill Viola (Nueva York, 1951) que su mujer, la fotógrafa y comisaria Kira Perov ha distribuido por el casco antiguo de Cuenca (incluidas otras dos iglesias desacralizadas y un convento), se hallan presentes las principales y conocidas preocupaciones del artista (el tiempo, la muerte, la meditación, la luz, la pintura renacentista y barroca, la mística, el ciclo del agua como metáfora de la muerte y el renacimiento…); más va también de arte, arquitectura e inteligencia: ¿cómo no preguntarse en la iglesia de San Miguel –primera etapa–, mientras se asiste a un espectáculo tan grandioso como «La ascensión de Tristán» (el sonido de una montaña bajo una cascada), de 2005, que ocupa todo el espacio que antaño ocuparía un retablo, acerca de la pervivencia de la mística en –y gracias a– «a cultura», pero también sobre la pervivencia del templo mismo y del rito?

La visita a Cuenca es obligada porque no se trata solo de contemplar la obra de uno de los dos grandes pioneros del videoarte (y la obra Viola ha resistido mejor el paso del tiempo que la del Fluxus Paik), sino de abrir los ojos (y la mente y el corazón, porque esto también va de templos) en Cuenca. «Bill nos ha hecho ver que cuando miras algo durante mucho tiempo se hace visible su esencia», dice Perov. La ralentización de lo real que desarrolla Bill Viola no es una estrategia, sino una experiencia; y del mismo modo que sus «Mártires» se ahogan y se queman realmente en contacto con los elementos, el espectador es transformado por el rito: «Para mí, el arte es el proceso de despertar el alma».

DEL CAMINO DEL CALVARIO A LA VÍA MÍSTICA

La revista digital Nueva Vida considera que “Cuenca transforma su camino del Calvario en una ‘Vía Mística’ rebosante de la espiritualidad de Bill Viola (Nueva York, 1951). “¡Qué espléndida oportunidad la de que pueda establecerse una conversación entre las obras de Bill Viola y una ciudad así!”, exclama Kira Perov, que es mucho más que la esposa de uno de los videoartistas contemporáneos más influyentes e, indudablemente, el más trascendente de la escena internacional. “La obra de Bill profundiza en las experiencias fundamentales de la vida humana: el nacimiento, la muerte, las emociones, la conciencia y la espiritualidad”, explica Perov, directora ejecutiva del Bill Viola Studio y comisaria de Vía Mística. “Bill nos ha hecho ver que, cuando miras algo durante mucho tiempo, se hace visible su esencia –prosigue–. Por eso, siempre le ha interesado la vida interior del mundo que lo rodea”.

Y lo que le rodea –y hasta el 24 de febrero– es Cuenca. Y en ella, en su inconfundible trazado, afronta toda “una reflexión sobre la distintiva espiritualidad de la ciudad”, en expresión de Carmen Olivié, directora de Eulen Art. Y que Kira Perov describe entusiasmada: “Son cuatro las ubicaciones que han sido seleccionadas para albergar dieciséis obras: dos iglesias y un convento desacralizados, más el exquisito Museo de Arte Abstracto Español, único en su género –manifiesta–. El itinerario por la ciudad será también un recorrido por imágenes en movimiento, hechas de luz y de sonido, que ralentizan el tiempo y se mueven al compás del ritmo pausado de la propia Cuenca”. San Andrés, San Miguel, el convento de las Angélicas –hoy transformado en la Escuela de Arte Cruz Novillo– regresan a la luz.

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