HABLAMOS DE SEXO

Curiosidades sexuales en hombres y mujeres

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Curiosidades en el deseo ¿Qué hace que unos deseemos más que otros y que entre hombres y mujeres exista gran variabilidad? El deseo depende mucho de la experiencia vivida en el sexo, del estado de ánimo, de las hormonas. Como todo en psicología y sexología, casi siempre son los mismos factores los que nos dictan conductualmente.

 

En el hombre el deseo es casi instantáneo, no hace falta estar en una situación sexual para tenerlo y sólo por anticiparlo o ver una imagen de mujer puede dispararse automáticamente. En una mujer es más lenta la cosa. Para desear necesitamos una elaboración mental a base de fantasías, intención y buen estado de ánimo. No confundamos deseo con excitación, que también es distinta. En los hombres también se produce espontáneamente con cualquier estímulo visual asociado con sexo o con un roce en los genitales, por ejemplo. En la mujer la excitación tarda más porque necesita o de una imagen sexual condicionada y/o de estimulación genital, caricias...

La verdad es que cuando oigo a los hombres en la consulta hablar de tener “miedo” a una experiencia sexual con una nueva mujer, ¡les entiendo! Somos algo complicadas a la hora de sentirnos complacidas y tan variables entre unas y otras en lo que necesitamos que pobres hombres, es verdad, os volvemos locos: “por aquí no, así sí, que me haces daño, más despacito porfa, apaga la luz…”; en fin, puede ser duro.

Entrando ya más en profundidades, tened en cuenta, amigos, que para tener sexo con nosotras hay que esforzarse o empezar por la mañana, ¡¡un día completo de sexo!! Nooo, por favor. Quiero decir, unos buenos días con beso y caricia incluida es empezar muy bien, un watssap en la mañana gracioso o cariñoso, escucharla: Todo eso asegura sexo y de calidad. A la hora de que tengamos un orgasmo necesitamos tiempo, alrededor de 15 minutos de estimulación, así que hay que tener paciencia y nosotras concentración.

Los orgasmos en una mujer no van acompañados de una eyaculación evidente como en el hombre; la eyaculación en la mujer puede o no coincidir con el orgasmo y es evidente porque se empapa la cama de un líquido transparente y abundante (a veces se confunde con pis, pero no lo es) y se consigue con una cierta estimulación manual de la vagina. Podemos ser multiorgásmicas, y el secreto está en seguir estimulando el clítoris después de haber tenido el primer orgasmo. En general las mujeres no necesitamos periodos de descanso entre varios orgasmos, aunque sí las hay que después de uno ya no les apetece seguir.

Pero todas podríamos serlo si no se para la estimulación del clítoris con la boca o con la mano. Otra cosa que identificáis los hombres con más o menos placer son nuestros gemidos. Las hay más calladitas, y no por eso están disfrutando menos. Los gemidos son solo una forma de expresar placer en algunas mujeres, que además a los hombres les produce más excitación. La única forma de saber si una mujer ha tenido un orgasmo es cuando en la vagina se producen contracciones, sacudidas involuntarias. Por supuesto hay que recordar que la única forma de que tengamos un orgasmo es con el clítoris, que es nuestro pene. Cuando estamos excitadas aumenta de tamaño y se pone más duro. Sobresale un poquito de los labios.

Nosotras tenemos más capacidad de juego erótico e imaginación que ellos, aunque en ocasiones, por la educación o la religión, no se manifiesten.

Y sobre los hombres, son menos llamativas las curiosidades o hay menos desinformación. A los hombres en general les damos miedo las mujeres sexuales, están acostumbrados a dominar pero a otros, por el contrario, les pone esta actitud. Que lo hombres siempre tienen ganas y siempre están dispuestos…, pues no es así. Ellos también se preocupan, están cansados. Que todos son iguales, por supuestíiiiisimoooo que no!

Sobre el tamaño del pene, como sexóloga y como mujer, he de decir que un pene grande es “vistoso” y, claro, produce mayor fricción en las paredes de la vagina, pero voy a defender a los penes pequeños que sí que son “juguetones”. Realmente no necesitaríamos un pene mayor de 7 cm para empezar a a notar sensaciones en la vagina. Pero lo interesante de un pene pequeño es que durante la penetración está estimulando también la zona del punto G, muy placentera si además se estimula a la vez el clítoris. El pene en ciertas prácticas sexuales agresivas puede llegar a fracturarse quedándose con una forma curva permanente en algunos casos y que se resuelve con cirugía.

A veces cuando un hombre ha tenido un orgasmo y no ha eyaculado, no está fingiéndolo y algunos hombres se preocupan porque dicen “no me sale nada”. Existe la eyaculación retrógrada, que significa que sí ha eyaculado pero hacia detrás, se ha quedado dentro. El placer en este tipo de eyaculaciones es menor que cuando el semen sale al exterior.

Existen eyaculaciones estando el pene flácido. La razón suele ser psicológica y tiene que ver con la ansiedad del momento, aunque el placer es evidente que existe. Y algo que puede incomodar a un hombre es cuando se produce una erección espontánea e involuntaria. Es el sistema nervioso simpático, a veces fuera del control consciente, el que juega esta mala pasada. Y la zona más sensible del pene es el borde inferior del glande, justo con el que se produce más rozamiento durante la penetración y justo también al que hay que tratar con mayor cariño en las masturbaciones con la mano, y ni que decir con la boca. 

Y hay más, pero en otro momento. Ahora a practicar, cuanto más mejor, para aprovecharnos de sus múltiples beneficios: antidepresivo, analgésico, es la mejor forma de ejercicio aeróbico y la mejor forma de adelgazar, o al menos la más placentera.

Ana M. Ángel Esteban. Psicóloga Clínica, Sexóloga. Toledo. 615224680

 

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