16 de diciembre de 2019
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HABLAMOS DE SEXO

Las posturas y prácticas que preferimos las sexólogas

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Ana M. Ángel Esteban

Quienes estamos formadas en sexualidad y erotismo, con ciertos años de experiencia y con la suerte de ser mujeres, sabemos qué sí nos gusta a la hora de hacer el amor y qué no. Sabemos qué prácticas son más placenteras y cómo llevarlas a cabo.

 

Pero no por eso tenemos que dar miedo como muchas veces oigo en la consulta; al contrario, no examinamos, enseñamos; no juzgamos, entendemos y al final por ambas partes disfrutamos y aprendemos ¡Un pareado! De dos practicando el amor.

Es curioso que quienes más consultan son hombres y al principio, cuando preguntaba un poco sorprendida por qué preferían a una sexóloga en vez de a un hombre, todos me decían que aunque les había costado decidirse a venir y abrirse sexualmente en sus dificultades a una mujer ( u ego en peligro), preferían hacerlo así porque pensaban tener la garantía de la primera persona, la mujer protagonista y formada en sexualidad. Es necesario ser psicóloga también para quienes se planteen un tratamiento porque a excepción de una enfermedad que justifique una disfunciòn sexual, lo psicológico está íntimamente ligado al acercamiento y desempeño sexual. 

Y ahora ya, pensando en las mujeres sexualmente y pensando en ellos, para que vayan con más seguridad a la hora de saber qué hacer en la cama y no equivocarse (todos los hombres quieren saber qué hacer y cómo hacerlo, se examinan a sí mismos), vamos a hablar de posturas que nos son más placenteras, a nosotras .

Como siempre digo, los juegos, los preliminares, son lo más importante en el plano del placer de la mujer, es lo que nos prepara, nos acerca, nos implica conductualmente, nos hace activas y nos predispone para repetir experiencias. Por tanto, aunque la penetración para nosotras es “lo otro”, también la preferimos de una determinada manera. 

¿Y el tamaño, influye? Sí, para el juego de las posturitas influye; ya os habéis dado cuenta. 
Sexólogas y ginecólogas coincidimos en buscar posturas con frotamiento directo del clítoris, zona de máximo placer y del orgasmo en la mujer.

Postura de AMAZONA, ya lo dice el nombre. Es la que más nos gusta. Él tumbado o sentado sin llegar a formar un ángulo recto, ella sobre él practicando el movimiento de un jinete y dominando totalmente. Aquí la estimulación del clítoris es máxima y con la intensidad y rapidez que ella prefiera, porque ella es quien lleva el ritmo. Se produce una fricciòn con el pubis de él. Hay contacto directo visual que a nosotras nos encanta y la posibilidad de besarse mientras, que también produce oxitocina, hormona del amor. La sensualidad de los labios humedecidos con besos lentos al ritmo del movimiento de la penetraciòn, hacen indescriptible el placer en ese momento.

Apretar las nalgas de ella, mezcla la sensaciòn de dominancia por parte de ambos y modula también la penetración, que es todo lo profunda que se quiera.

Esta postura tiene otro nombre: ANDRÓMACA, mujer de Héctor, héroe de “Homero”, que disfrutaba cabalgándole mientras los esclavos, al otro lado de la puerta, se masturbaban.
En esta postura es muy fácil también usar las manos para masturbarla a ella. Eso sí, el principal inconveniente para él, es que tiene que tener un buen control de la eyaculación porque a ese nivel está prácticamente anulado.

Cualquier postura en la que pueda usarse también un juguete vibrador es ideal. Sí que es cierto que no debemos utilizar únicamente estos juguetes sino alternarlos con estimulación manual y de la boca, porque se produciría un acostumbramiento a esas vibraciones y seríamos incapaces de disfrutar después con otras prácticas. No hay posibilidad de reproducir manualmente el ritmo de un vibrador.

La postura del perrito es la que más les gusta a los hombre, en general, dominan totalmente y tienen una visión de la mujer que les encanta. Para que a nosotras también nos encante debe ir acompañada de tocamiento del clítoris, por parte de él o de ella misma. Una muy cómoda es una variedad de ésta, pero tumbada para que se produzca fricción del clítoris con la cama.

La postura de “T” es una gran desconocida que yo recomiendo, no sé si incluso me la he inventado, porque es muy cómoda y placentera para los dos; eso sí, la única zona de contacto son los genitales pero hay visión de los dos. Ella boca arriba en la cama y las piernas flexionadas apoyando los pies, ángulo recto, y él perpendicular a ella tumbado de lado en el hueco de las piernas de ella, mirándola, y penetrándola. Se puede tocar muy fácilmente el clítoris y ambos están sin puntos de tensión, que desconcentran a veces del placer y lo restan. (Espero que hayáis podido imaginarla y si no, toca intentar practicarla).

Otra que a veces se llama “la cuchara”, también es muy cómoda y muy, muy erótica porque hay muchos puntos de contacto, roces, sensaciones sin ver al otro..., muy muy recomendable y aquí el tamaño sí importa, al igual que en la postura de tumbada boca abajo que he descrito antes. Es cuestión de probar. Ella tumbada de lado dándole la espalda a él, él de lado también pegado a ella, penetrándola por detrás (anal o vaginalmente, en cualquier postura, según deseen los dos), con contacto de los glúteos de ella con el pubis de él, el calorcito, la fricción, la boca de él en la espalda y cuello de ella, besos, y abrazándola desde atrás, apretándola contra él, tocando el pecho de ella…, sensaciones máximas y por supuesto pudiendo acariciar el clítoris . 

Otra postura , que no es la clásica del misionero, pero es parecida, es ella tumbada, con una almohada debajo de sus glúteos y con las piernas apretadas, juntas. Él haciendo la penetraciòn, así hay estimulación del punto G al tener ella la pelvis más levantada, y el clítoris indirectamente, por la presión de las piernas y de forma secundaria de los labios menores, también está siendo masajeado. 

Éstas son las posturas que más placer nos producen en general a las mujeres. Siempre lo más importante es disfrutar, con lo que sea si de mutuo acuerdo. 

Pero objetivamente, deberemos practicar posturas cómodas en las que haya la mínima tensión, me refiero a posturas donde no haya que estar casi en equilibrio, posturas en las que se eviten movimientos o apoyos de zonas de dolor porque restarìan placer e incluso producirían dificultades erectivas (para ellos, que tan empeñados están en hacer lo que sea para no fallar en darnos placer).

Las fantasías ayudan y los geles lubricantes efecto calor para masturbar, también. El lubricante efecto frío no me gusta, nos “cortan el rollo” porque el frío con mentol, como llevan algunos, adormece y resta sensibilidad.

Los juguetitos, bien para complementar. La ropa interior erótica, me encanta, muy importante para empezar con estimulación visual. Y el ambiente importantísimo también. Unas luces cálidas, temperatura ideal, y una buena música por ejemplo, como me sugería alguien estos días para este momento.

Cualquier música que despierte tus sentidos y que te sugiera un ritmo al amar, es la ideal.
Todo vale pero el objetivo esencial: DISFRUTAR como a cada uno le guste. Siempre.

Ana M. Ángel Esteban. Psicóloga Clínica, Sexóloga. Toledo. 615224680

 

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