06 de diciembre de 2019
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HABLAMOS DE SEXO

Razones para ser infiel

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Ana M. Ángel Esteban

Escucho con demasiada frecuencia diversidad de razones para ser infiel, y pese a todo, tras 20 años ejerciendo la psicología, me sorprendo con algunas. La más chusca: “por aburrimiento”. Según estudios recientes, el índice de infidelidad está en torno al 80%. Lo corroboro.

 

Parece increíble, ¿verdad? Pues así estamos. Hay personas que han tenido un encuentro esporádico y otras que repiten. ¿No existe el miedo a ser pillados? Aquí tenemos una de las razones: el morbo y la adrenalina que produce lo prohibido moviliza los circuitos neurológicos del placer y se repite. Ver que una y otra vez obtienes ese placer extra sin consecuencias refuerza que se mantenga en el tiempo, con una o con varias personas.

Pero esto ocurre por algo, siempre hay un fondo psicológico que hace más probable ser infiel: problemas de pareja que consisten básicamente en dificultades o nula comunicación y que por tanto mantienen los desencuentros e incluso los aumentan. Por otro lado, problemas personales psicológicos que tienen que ver con baja autoestima, falta de apego en la infancia y necesidad de agradar y ser queridos.

Aparte están los trastornos de personalidad que tienen conductas no basadas en una lógica emocional o conductual que los “justifique”.

Hablaba antes del aburrimiento, y buscar a alguien nuevo con quien hablar, la necesidad de la “chispa” que ya no tienes cada día con nada, hace que busques y si tan solo pretendías romper la rutina puede acabar muy mal -o muy bien, según se mire-. Personas que nunca antes han sido infieles y encuentran “una motivación”, una nueva ilusión, a alguien que les hacer sentir vivos, pueden engancharse y enamorarse.

En situaciones en las que la pareja está mal, a veces no nos atrevemos a dar el paso de romper, y quizás los dos piensan que sería lo mejor. Pues ser infiel con la intención de ser pillado o sin la precaución de no ser pillado, es otra razón de infidelidad y también se da con cierta frecuencia. Te descubren y normalmente después, si la pareja está mal, lo más habitual es que se llegue a la separación.

Enamorarse de alguien hace prácticamente imposible no ser infiel. La necesidad de sexo es imperiosa. Le deseas y quieres abrazarle y besarle, y también con frecuencia, en parejas desestructuradas acaba en ruptura.

La atracción física por otra persona y experimentar esa “química” indescriptible que se siente al ver al otro(a), hace que resistirse sea más difícil.

Queramos o no, somos psicología pero también química y la razón a veces se cansa de poner límites a la emoción. Este es un tema muy amplio del que hablaremos en otra ocasión.

Que conste que repetir sexo con la misma persona, no siendo tu pareja, puede hacer que te enamores de ella. Así que si piensas que lo tienes todo controlado no te fíes.

Personas que necesitan aprobación constante, con algún déficit emocional en la infancia, o que no saben decir que no, se encuentra a veces en situaciones de “tonteo” y que por estos problemas no son capaces de poner límites y acaban en la cama a veces aún con personas con las que ni siquiera se planteaban sexo. Se dejan llevar, buscan cariño a través del sexo.

Los adictos al sexo por supuesto son infieles si no consiguen la frecuencia que necesitan.

En general, cuanto más se repite la infidelidad, más fácil es seguir porque también disminuye el sentimiento de culpa.

Ni que decir tiene lo de siempre: se busca fuera lo que no tienes en casa y es que el sexo es NECESARIO, y descuidarlo -como descuidar emocionalmente a la pareja- puede tener consecuencias irreversibles.

A cierta edad, suele ser a partir de los 40, 50, y sobre todo en los hombres, se busca o se echa de menos tener “presencia”, ser visto, sentir que aún se estás ahí, atractivo, y una de las comprobaciones, tanto para ver sus capacidades para ligar como para ver sus capacidades sexuales, es intentar conquistar a otras. Los hombres quieren reafirmarse en su virilidad y nosotras en nuestra capacidad de coqueteo que nos crea sensación de juventud.

La venganza es otra razón. Pillar a tu pareja con otro(a) incita a ser infiel uno mismo y a procurar que se entere.

Trabajemos la autoestima y la comunicación con la pareja. No obstante, por naturaleza no somos monógamos y podemos sentirnos atraídos por otros y con sentimientos. Es cuestión de educación, moral, religión.

Debiéramos ser honestos con nosotros mismos y revisar nuestras emociones. Las razones y sentimientos que tenemos cuando empezamos jovencitos con una pareja pocas veces se mantienen años después, por madurez y porque seguimos vivos. Otras sí, por supuesto, y lo aplaudo.

Estar con alguien sin quererlo es engañarse uno mismo. Por supuesto es perderte la vida porque EL AMOR es EL MOTOR de nuestra existencia y lo que puede hacer que cada día sea especial.

Querer y sentirte querido es una RAZÓN poderosísima para NO SER INFIEL.

Ana M. Ángel Esteban. Psicóloga Clínica, Sexóloga. Toledo. 615224680

 

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