Viento de La Mancha

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R. Chamorro

El PP se va a pique en Cataluña

En 2015, después de las elecciones catalanas, donde el PP tuvo 11 escaños, Jose Maria Aznar hizo una importante critica a la evolución del PP de Rajoy.

En la actualidad el PP es un partido absolutamente marginal en Cataluña y País Vasco, y perdiendo cuotas de poder en toda España, como en Valencia o Madrid, antiguos feudos populares, su deriva puede terminar con uno de los partidos más importantes de la democracia española

Jose Maria Aznar, fundador del PP, recordaba en 2015 a través de unas declaraciones, que su partido se deslizaba por el sumidero de la historia sino cambiaba de estrategia y sobre todo de líder.

Las palabras de Aznar fueron las siguientes en relación a las elecciones catalanas: “Para el PP es el peor escenario posible. Tu rival de la izquierda queda fortalecido (en referencia a Ciudadanos), tu espacio queda mermado, los secesionistas van a continuar el proceso. Tu posición está seriamente comprometida".

El presidente de honor del PP continuo diciendo que el "electorado del PP ha dado un aviso en las elecciones europeas, muy serio; otro en las municipales; otro en las autonómicas; otro en las andaluzas, y le acaba de dar otro aviso en las elecciones catalanas. Son cinco veces consecutivas en pocos meses en los que el electorado te está diciendo que no está contento con cómo están las cosas. Ya va el quinto aviso y no se puede desoír".

Aznar es corresponsable también del fracaso del PP y muchas de sus decisiones no han sido acertadas. No obstante siempre ha sido claro en sus afirmaciones, al contrario que Rajoy.

El PP es hoy lo contrario que lo que Aznar decía que debía ser la nueva derecha en los 80: “una derecha ofensiva en el plano ideológico y de la práctica política, y no defensiva; dialogante y no ausente; reformista y no reaccionaria; y joven que rompa barreras de edad, y no vetusta ni caciquil.”

La evolución de AP en PP se debió al golpe de mando de jóvenes promesas, como Aznar en los 80, que se rebelaron  frente a una derecha estática, insolidaria, quieta en la defensa de sus intereses, ventajas y privilegios.

El PP es hoy lo que tanto Aznar u otros dirigentes criticaban en los 80.

No solo en el ámbito nacional, sino en los ámbitos regionales o locales del PP no existe creatividad política, el inmovilismo y el caciqueo están a la orden del día. 

El PP de Rajoy está poblado de muchas gentes que tienen montada su vida con mecanismos para mover pequeñas influencias sobre la base de una derecha política tensionada, también de algunos vividores y de sectores acomodados que no quieren aceptar una situación de regeneración, unión de sinergias o estabilidad del centro-derecha a cambio de sus privilegios.

El PP de Rajoy es un partido que hace gala de resignación y conservadurismo negativo por su falta de ideas o de renovación. De vez en cuando saltan con alguna ocurrencia “progre” que nadie toma en serio. Un partido que es percibido hoy sin identidad, sin principios, sin ilusión, antipático y viejo, que ha sido incapaz de adaptarse al ritmo de los últimos tiempos por el espejismo del poder y que ha dilapidado todo lo que hizo grande a este partido en el ámbito de España y la libertad. Si a lo anterior le añades los casos de corrupción que acechan al PP, el cóctel es explosivo de cara a unas generales.

El PP de Rajoy solo aboga por el voto del miedo o el voto útil, un espantajo que solo moviliza a la gente conformista sin pulso político y con más miedo que esperanza.

España ha cambiado desde los ochenta, pero igual que en los ochenta será necesario una nueva derecha después del previsible batacazo, y desde luego habrá que buscar nuevas figuras que la lideren.

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