25 de noviembre de 2017
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Viento de La Mancha

Viento de La Mancha

R. Chamorro

Bravo por manifestarse

Es evidente que solo el pueblo español, con su manifestación permanente , con las banderas en la calle, puede impedir que los políticos profesionales, en connivencia con la oligarquía económica de este país, logren dar una vuelta de tuerca más hacia un Estado mas insolidario y menos español, por vía de la reforma constitucional. Las últimas manifestaciones en Sabadell, Gerona y la grande del sábado en Valencia, recuerdan a nuestros políticos que no deben jugar con el pueblo español, la gente ya no se fía.

El problema de la reforma constitucional, es que, a pesar de un porcentaje nada despreciable de españoles descontentos con el sistema autonómico, ninguno de los partidos que se sientan en el Congreso de los Diputados proponen una reforma en un sentido contrario al fomento de privilegios a regiones como Pais Vasco o Cataluña, nadie propone una reforma hacia un Estado más solidario, unitario y en igualdad.

El hecho anterior muestra de manera trasparente, que estamos inmersos en un sistema partitocratico de partidos, con intereses ajenos al pueblo español, pues si tuviéramos una democracia realmente representativa, el afán que aparece reflejado en el último barómetro de CIS de octubre, donde un porcentaje de un 28,2 % de españoles son partidarios de un Estado unitario sin autonomías o que apuestan por recortar competencias, estaría representado en el Congreso y en el Senado.  

¿Reforma Constitucional?

Es cierto que algunos vemos necesaria una reforma constitucional pero en sentido inverso al que se pretende.

En palabras del Doctor en Derecho Constitucional y profesor de la Complutense, Ramon Peralta:

Es necesaria una reforma constitucional para que el pueblo español como soberano único e infraccionable se pronuncie acerca de la organización territorial de Estado, para recuperar la igualdad de derechos y obligaciones para todos los españoles vivan donde vivan, para clarificar el concepto de autonomía atribuyendo con nitidez al Estado las competencias necesarias y, en fin, para cerrar, en esta materia, el proceso constituyente de 1977-78 retornando con garantías al espíritu del poder constituyente que de facto se ejerció consensuadamente por el Parlamento elegido en junio de 1977.

La progresía política y económica, en contra de que el pueblo se manifieste por España

Cuando vemos a los portavoces de la progresía y de la oligarquía económica, como la familia Cebrian, clamar contra lo que ellos llaman el nacionalismo español, confirma la teoría y anima aun mas a salir a la calle.

Juan Luis, el amigo de Soraya Saez de Santamaría, lleva hablando de un fantasmagórico nacionalismo español desde hace décadas. El último jefe de informativos de TVE durante el franquismo, vive atormentado porque la gente saque su bandera española y se manifieste en libertad por la Constitución y la unidad de España. Ahora le acompaña su hermana, Belén Cebrian, que en un patético artículo escrito en El Pais insulta a los que exponemos la bandera de España y pide que se guarden las banderas de una vez:

“La cuestión ahora es cuándo se van a retirar para dar a la enseña nacional el lugar que le corresponde”

 “La bandera es de todos, no solo de quienes la muestran en las ventanas”

“ Muchos de quienes se la han apropiado como símbolo partidista y sectario deberían recordar que sus colores acogen no solo a la rancia derecha en la que militan, y que el patriotismo es un concepto más profundo que pasear al perro atado a la correa rojigualda.

Hay que seguir en la calle

Hay que seguir en la calles, hay que seguir manifestándose, pues a pesar de que la justicia está siendo aparentemente objetiva, las declaraciones de nuestros políticos no nos tranquilizan en absoluto.

La libertad para manifestarnos, y más aun para afirmar valores como la Nación española, el cumplimiento de la Ley y nuestra Constitución, solo puede ser criticable para aquellos que pretenden recortar nuestra libertad y nuestros derechos, frente a ellos sigamos con orgullo mostrando nuestra bandera nacional, ni “puñetero” caso.

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